Incoherencia indecente

El sentido crítico es una planta que debemos cuidar.

La sociedad evoluciona de manera continua, pero tan lentamente que resulta imperceptible a no ser que de vez en cuando nos sacudan con algún hostiazo de realidad como la última encuesta publicada hoy por el grupo Prisa.

Ve tu a saber que preguntas se hicieron, a qué sector poblacional y con cuanta mala intención. Solo me hicieron una encuesta en la vida, poco para una extrapolación, pero finalizada me pregunté ¿para que coño servía aquella mierda por como estaba realizada y por la poca capacidad y profesionalidad del encargado que hacía el trabajo?

Me sorprende por un lado que a un porcentaje próximo al 50% le satisfaga la gestión del gobierno de izquierdas vigente, mientras que se augura una bajada notoria de intención de votos en favor de un crecimiento de la derecha en general y de la ultraderecha en particular.

Esto supone que muchos que objetivamente serian incapaces de votar a Vox y mucho menos decirlo, pero que intrínsecamente añoran los tiempos en que la mujer era una criada que apenas levantaba la voz al marido o aquellos otros ciudadanos que simplifican su propia realidad y la del país, creyendo que los inmigrantes y los comunistas que defienden sus derechos tienen la culpa de su singularidad fallida, se unan a esta horda de necios que conforman la derecha más radical no solo aquí sino en otros países que antes fueron referentes de democracia, igualdad y fraternidad.

En Francia, por ejemplo, un ex tertuliano de nombre Éric Zemmour que ha robado parte del físico a Aznavour , se otorga a sí mismo la categoría de intelectual por afirmar que hace el esfuerzo de tratar de entender su historia y la situación en que nos hallamos que siempre juzga penosa, aunque con esa lectura sería intelectual incluso yo. El caso que emulando a un Boris Johnson que admira, aspira a gobernar Francia prácticamente con los mismos argumentos que enarbola en nuestro país el líder de nuestra ultraderecha.

La ciudadanía pierde coherencia por falta de sentido crítico y esta ausencia propicia el avance de los peligrosos sesgos que maneja nuestra mente convirtiendo nuestros actos en errores. De estos cometemos muchos durante las elecciones porque no valoramos suficientemente lo que hacemos o quitarle importancia al acto y más tarde enmendar los errores es imposible. Alemania encumbró a un hombre que parecía inofensivo y que lideraba un partido que se denominaba Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), que con el poder en la mano se convirtió en una bestia indecente imposible de parar.

Quien escuche estas palabras las podrá en cuestión por exageradas para sus sesgos y fuera del tono moderado que se espera de un ciudadano coherente, pero la coherencia se convierte en incoherencia indecente cuando abandonamos nuestro sentido crítico para seguir nuestros sesgos y prejuiciar en lugar de detenernos a entender. Un error en el que caemos todos en mayor o menor medida.

Huir hacia adelante

Algo de lo que se habla poco porque quizá suena mal.

Lo pensé viendo la foto. Corría el mes de junio de 1966, estaba estacionado en una calleja sin asfaltar de una capital de provincias sin otro objetivo que esperar me hicieran la foto y me pregunto que pasaría en aquel momento por la cabeza convertida en hervidero de un adolescente a punto de cumplir los 16.

Recién se había tomado la decisión de que no me presentaría a la reválida de sexto de bachiller. Lo expreso así porque la decisión no fue mía, la familia la había tomado por mí, solo me tocaba acatar, bastante que me compraban caprichos como una moto de 150 cc. Alguna vez expresé el deseo de convertirme en docente, pero se me argumentó que se trataba de una quimera de la que no podría vivir. De este modo me matriculé en la Escuela superior de comercio de Santander para afrontar una carrera media que ellos entendían con futuro, Peritaje Mercantil, de ahí podría acceder a Profesor Mercantil y terminar en una empresa importante como un banco pasando boletas que era como se denominaba entonces a los asientos contables de un banco. Un futuro tan incierto como despreciable para mí que en aquel entonces me sentía incapaz de dibujar un horizonte medianamente claro. Mi padre había muerto recientemente sin darle tiempo de disfrutar de jubilación alguna y lo único que tenía claro es que no llegaría a cumplir su edad ni por asomo.

Mi meta de vida no iba más allá de los 50, estaba convencido de quedarme en el camino de una carrera de fondo que estaba deseando iniciar, una carrera huyendo de mi mismo y de un entorno que me oprimía y así fue como luego vinieron intentos de convalidar los estudios con empresariales, cuando desapareció la carrera de comercio o con económicas con acierto a medias. Y también pasos por la clandestinidad subversiva contra el dictador, trabajo en la privada, desencanto, felicidad, más desencanto, más felicidad, hasta llegar hasta aquí siempre huyendo hacia adelante.

La huida hacia adelante es algo de lo que se habla poco y que practicamos la mayoría aunque solemos denominarlo de otra manera y se convirtió en una constante en mi vida siempre escapando de algo que no me gustaba o simplemente en busca de algo mejor que no siempre encontré, pero que no obstante me sirvió.

Por eso creo que intentar diseñar un futuro es el mayor error porque ese diseño nunca se cumplirá y la vida te llevará a otro lugar distinto que puede ser incluso mejor ¿quién sabe?. Lo único que deberíamos hacer es formarnos, estudiar y vivir y no es un consejo aunque lo parezca porque pienso que esto lo hacen mejor las generaciones actuales que la mía.

La vieja Europa sufre

Insegura ante un mundo que cruje.

Crujen las convicciones políticas por todos los rincones del mundo y a consecuencia la vieja Europa de los valores tiembla ante el temor de un posible resquebrajamiento de la unidad tan ansiada y nunca conseguida en su totalidad.

Todavía colea ante la perplejidad de todos el virus y sus diversas variantes cuando ya lo dábamos por noqueado y los ciudadanos se levantan contra las medidas de los gobiernos intentando contener los nuevos brotes.

De nuevo intelectuales denuncian un paso atrás en derechos y el temor ante el nuevo muro que recorre el continente a pesar de que dábamos por terminada la guerra fría.

Y Chile sufre duramente la lacra del pesimismo en forma de avance de la ultraderecha votando a un tipo que renuncia renegar de la figura de Pinochet. Chile que con España, Argentina y otros sufrió tan duramente el daño que infligieron las dictaduras al pueblo, dando por hecho que jamás la ultraderecha lograría nada.

Los ciudadanos están actuando tomando decisiones infantiles que recuerdan aquel niño que enfadado porque no puede tener el juguete del hermano, se lo destroza para que tampoco lo tenga él, mierda para todos. Y esto ocurre porque la izquierda no ha practicado suficiente docencia y se ha desgastado internamente, careciendo en la actualidad de personas que lideren al pueblo por una senda social permitiendo con ello que el interés general y la justicia se anteponga a otros fines interesados y sobre todo para que no se pierdan los derechos adquiridos.

El escritor y cineasta norteamericano Joe Swanberg, destacado miembro del movimiento Mumblecore, dice a través de un personaje femenino de la serie Soundtrack en su primer capítulo: “No hay nada que nos mantenga a salvo, no habrá nadie que diga que no y entonces pensarán que pueden hacerlo todo y no estaremos a salvo en un mundo gobernado por la fuerza bruta y la estupidez” habla con referencia al abuso del patriarcado, pero es perfectamente aplicable a la izquierda actual porque como en la serie se dice también, si queremos paz necesitamos orden y para conseguir orden los ciudadanos deben acertar a sobreponerse y tomar las riendas sociales sin dejarse llevar por los renegados infantiles del “no a todo” a los que nada satisface y optan por la peor opción como aquel niño que cabreado, pisó el juguete de su hermano aunque luego se arrepintiera toda la vida, porque el arrepentimiento siempre es inútil y en vano.

.

Somos

Ignorantes, generosos o de derechas.

Necesito abrazar el concepto “Ignorantes, generosos o de derechas” para entender el titular según el cual dicen las encuestas que el Partido Popular gobernaría con el apoyo de los ultras si tuvieran lugar hoy las elecciones.

Y lo digo porque el Partido Popular es la única organización política en la historia de la democracia española que cuenta con una sentencia del Tribunal Supremo consagrando su triple corrupción a nivel municipal, autonómica y estatal, lo que quedó al descubierto con las investigaciones de la trama Gürtel.

El próximo año se cumplirán 20 años de la boda que tuvo lugar en El Escorial entre la hija de Aznar y Alejandro Agag, una boda que a consecuencia de los fastos, la periodista Carmen Rigalt bautizó como la de la “tercera infanta”.

Por una pasarela de invitados vista por todo el país a través de las cámaras de televisión, desfilaron las fuerzas vivas de la era Aznar, y entre ellos muchos, yo diría que demasiados, fueron terminando en el banquillo de los acusados por distintas corruptelas y condenados a significativas penas por lo que otra conocida periodista, columnista entonces del diario El Mundo Lucía Mendez, calificó el evento como “La maldición de El Escorial”.

Pocos meses después de aquel evento un buque mercante, el petrolero monocasco Prestige protagonizaba ante las costas gallegas uno de los mayores desastres ecológicos y el Partido Popular llevó a cabo la peor gestión posible haciéndose famosas por ejemplo, las declaraciones de dirigentes como Rajoy calificando de hilos de plastilina lo que salía por las grietas del barco. Al final el costo de la tragedia supuso 12 000 millones de dólares.

No obstante, a pesar de lo escandaloso de la cifra, fue mucho peor el rescate a la banca que nos trajo la burbuja inmobiliaria, más de 64.000 millones de euros incluyendo el Fondo de Garantía de Depósitos, de lo cual apenas se ha devuelto una mínima cantidad dando por perdido el resto.

Mientras tanto y a consecuencia, el intento de salida de la crisis nos dejó una ley laboral que precarizó a la población más endeble, un empobrecimiento de la clase trabajadora y una masa de pobres que todavía se preguntan que hicieron ellos para pagar una factura que no les correspondía.

De ahí que iniciara este post con el concepto de que o somos muy ignorantes o muy generosos a la hora de pasar página o la mayoría somos individuos de derechas estigmatizados por prejuicios y sesgos que nos impiden juzgar con rigor la historia.

Editorial torticera

Algún día la razón se abrirá paso por encima de intereses partidistas

También otros medios pero especialmente El Mundo, y lo demuestra su editorial de hoy, ha perdido su dignidad profesional al dejar de practicar un periodismo independiente para someterse a la nómina de un partido político de la derecha como es el Partido Popular defendiendo día tras día sus tesis o cualquier tesis que les favorezca.

Esta vez va de las declaraciones de Arnaldo Otegi comentadas por doquier cuando se cumplen 10 años del abandono de las armas por parte de la organización terrorista ETA. Reproduzco textualmente “Resulta vergonzoso para la democracia y humillante para las víctimas que diez años después de la autodisolución de ETA, la izquierda independentista vasca -a cuyos votos han fiado Pedro Sánchez y sus ministros la continuidad del Gobierno progresista- no rompa definitivamente el lazo que le sigue atando a un no tan lejano pasado terrorista”

Quien tenga humor para leer todo el editorial se dará cuenta de que no informa, tergiversa las palabras imponiendo su propia interpretación y aplica un pensamiento revanchista que no corresponde con la obligación de un periódico que aspira a tener la proyección nacional de informar a toda la ciudadanía y no solo a los votantes o posibles votantes del Partido Popular.

Cabe preguntar al responsable del escrito, cuanto tiempo según él tiene que pasar desde la deposición de las armas para que se pueda comenzar a pasar página y saber así cuando la derecha va a dejar de aprovecharse del dolor de las víctimas.

Las tesis que defiende esta editorial son las mismas que expresaba ayer Cuca Gamarra y muy lejos de informar, intenta crear un estado de opinión alimentando sesgos y prejuicios entre aquellos ciudadanos que no hagan un esfuerzo por informarse a fondo y se queden en los titulares.

Muchos seguramente han visto la película Maixabel y acaso los documentales de Jon Sistiaga “Eta, el final del silencio” y de no ser así se los recomiendo para que se acerquen un poco a la verdad sin las manipulaciones de la derecha solamente, y entre la derecha incluyo también al periódico mencionado que parece figurar en su nómina, pero quieran o no, algún día habrá que pasar página, ya que solo de esa manera se podrá comenzar a mitigar el dolor y alcanzar algún tipo de normalidad.

Es una realidad que el Partido Popular ha sufrido en sus propias filas los efectos tremendos de la ceguera terrorista como también lo ha sufrido el Partido Socialista y sobre todo los cientos de funcionarios de la Guardia Civil y de la Policía Nacional cuando solo cumplían con su deber, eso lo sabemos y condenamos todos y de ello sin duda, también se han ido dando cuenta los miembros de la organización a medida que se han ido quitando la venda de los ojos. Pero también es una realidad que el Partido Popular se niega a pasar página porque en el caladero terrorista ha captado muchos votos de manera torticera, demasiados y parece que lo quiere seguir haciendo.

Estoy seguro de que a medida que el tiempo transcurre, algún tipo de razón se abrirá paso por encima de intereses partidistas y por eso creo que la mayoría de la ciudadanía será lo suficientemente inteligente como para entenderlo así y no dejarse engañar.

Tribunal Constitucional

Guerra civil soterrada

El encono político, ese “guerracivilismo” que impide que los dos grandes partidos, los más votados, se pongan de acuerdo ni siquiera en la renovación de las instituciones y al que no son ajenos los miembros del Tribunal Constitucional de mayoría conservadora y perdón por el eufemismo porque quería decir de derechas, es el causante del reciente revuelo causado por su última sentencia, aquella que pone en entredicho no tanto el confinamiento en sí, como el modo de llevarlo a cabo por parte del gobierno.

A pesar de que ha transcurrido más de un año, no es tiempo suficiente para que no recordemos, cada momento vivido y sufrido y también las consecuencias de una oposición que desde que se constituyó el ejecutivo ha practicado un tipo de “trumpismo” consistente en considerar ilegal al gobierno. De hecho, en su afán por politizar al alto tribunal, el Partido Popular ha conseguido que siga siendo su número impar y con mayoría de su cuerda.

Por eso, que la medida que estamos comentando tomada por el Tribunal Constitucional es política y con el objeto principal de desprestigiar y causar daño en un gobierno que el propio tribunal considera contrario a su ideología, no creo sea duda para nadie y que elucubran con la medida como bien dice Margarita Robles, tampoco. Porque si no es así, cómo se puede entender que para argumentar su sentencia se diga que si se permite tal laxitud se estaría otorgando al Ejecutivo “la posibilidad de limitar otros derechos fundamentales garantizados por nuestra norma fundamental, de forma generalizada y con una altísima intensidad, mediante el simple expediente de afirmar (unilateralmente, sin posibilidad de debate y autorización parlamentaria previos, ni de control jurisdiccional) su carácter ‘meramente’ restrictivo, y no suspensivo”; y si esto no es elucubrar de que otro modo se puede definir.

Uno de los trabajos de la política consiste en pactar, elaborar, leyes y llegar a acuerdos para facilitar la vida entre las personas, limitando que estas tengan que acudir a la justicia para conseguirlo. Pero el enconamiento político, ese “guerracivilismo” al que me refería al inicio, ha judicializado la política de tal modo que se den imputaciones a policías, como ha ocurrido en Madrid, por entrar a patadas en una vivienda, así como imputaciones a los titulares de la misma por un delito de atentado ante la autoridad.

Opino que la derecha seguirá actuando, influyendo en todas las instituciones, condicionando a una parte de la prensa y utilizando cualquier medio que encuentre a su alcance y, en el saco de la derecha meto también a la mayoría del Tribunal Constitucional, hasta conseguir arrojar del gobierno a los que ellos consideran rojos que no merecen permanecer ahí ni un minuto más.

Semana Negra

En un evento cultural no se puede discriminar

El fin de semana tenía previsto acudir a nuestra Semana Negra, el certamen cultural que trasciende las fronteras de nuestra comunidad e incluso las del país y del que tantos nos sentimos orgullosos. Sabedor de que se trata de una semana la de 2021, con la anterior edición, excepcional por las restricciones anti COVID, entre las cuales la más importante es que debemos solicitar entrada con 24 horas de antelación para cada uno de los eventos que tiene lugar por estar limitados los aforos, quise inspeccionar las instalaciones y tantear los actos previamente por lo que pedí me acercaran ayer martes.

Como siempre buenos actos y buena organización a pesar de las circunstancias pero nuevamente un imperdonable olvido discriminatorio al no disponer de aseos adaptados para las personas con movilidad reducida.

Soy usuario de sillas de ruedas y en esta ocasión las carpas, kioscos de libros, etc., se encuentran camino del “espigón” un agradable paseo para una tarde de sol en una ciudad tan bonita como es Gijón. Soy habitual del certamen y hacía tiempo que la organización que, obviamente cuenta con financiación del Ayuntamiento de la ciudad y también del Principado para poder llevar a cabo su objetivo, se ocupaba de que hubiera al menos un aseo para usuarios de silla de ruedas, sin embargo, en esta ocasión cuando sentí la necesidad de usarlo, tuve que recorrer muchos metros en busca de un establecimiento hotelero que dispusiera de aseos útiles para mi lo que me llevó hasta «La Buena Vida» en Fomento y los que son de la ciudad se darán cuenta del periplo que supone el mencionado recorrido a pesar de que mereciera la pena en el sentido de tener la oportunidad de felicitar a la propiedad del mencionado establecimiento por sus agradables instalaciones y aseos magníficamente adaptados y dispuestos para nuestro colectivo.

Los verticales que es como yo denomino a las personas que no precisan utilizar una silla de ruedas para desplazarse, no tienen problema para encontrar un lugar donde miccionar porque cualquier cafetería con aseo es accesible para ellos o en caso de apuro, cualquier recoveco les puede valer, a pesar de ello la organización del evento se había ocupado de que dispusieran de amplios y cómodos aseos, mientras que los usuarios de silla de ruedas nos vemos obligados a alejarnos del lugar para buscarnos la vida. Me parece tremendamente discriminatorio además, que el Ayuntamiento de Gijón no inspeccionara para que se cumplieran las normas vigentes en un evento cultural de tal preponderancia.