Escribiendo la última decadencia

Cuando “pelo escoba cara de polla Trump” dijo en una TV de su país durante “horario prime time” que podría pegarle un tiro a alguien en la Quinta avenida y que no le pasaría nada, los medios de comunicación de medio mundo se rasgaron las vestiduras porque no entraba en sus cabezas que todo un presidente de la todopoderosa Norteamérica pudiera decir algo así, y en realidad lo que decía no tenía mérito alguno pues de hecho, gente más chunga que él ya lo habían llevado a cabo como la familia Soprano o cualquier otro de los mafiosos que recordó Scorsese en escena y lo habían hecho sin darse tanta importancia. Pero en aquellas afirmaciones que le sirvieron de entrenamiento y tanteo y en otras muchas que vinieron después se asentó el tipo de germen de la credibilidad que absorben con facilidad, las cabezas descerebradas del tipo de “mamones” que más tarde son capaces de presentarse en cualquier parlamento del mundo para reventarlo si el tipo que lo decía en la tele y en las redes sociales, se lo pide.

Salvando las distancias es como cuando “Abascalín perilla hueca” presume a gritos de no ser “un picha floja” que seguramente es lo que es, y lanzar bravuconadas para currarse votos que le permitan a él y los suyos vivir de “puta madre” a cargo del Estado sin pegar golpe, le dijeran todos lo que piensan a cada paso como lo estoy yo haciendo ahora, a lo mejor podíamos lograr que nunca llegara a alcanzar todos los que necesita para ello.

Porque a toro pasado siempre es tarde y la oposición en EE. UU. está acusando a Trump de sedicioso y de dar un golpe de estado, pero eso no son más que tonterías sin significado, porque todo el mundo sabe que un golpe de estado es lo que dio aquí Tejero por ejemplo, y no cuatro feos con cuernos y pieles entrando en el Parlamento. El golpe, no de estado, sino en el pie se lo dará la democracia si no lo procesan por llevar disparando contra las instituciones desde que supo que tenía altas probabilidades de perder las elecciones, apretando el gatillo cada día de toda esa panda de fanáticos, pobres desgraciados que poca culpa tienen.

Y si no lo hacen, queda claro que la libertad y la democracia se encuentran en claro retroceso y con los jóvenes sin querer saber nada, sin tomarse en serio las cosas, pero esto si no lo arreglan ellos, no lo va a arreglar nadie así que se tendrán que poner las pilas o estaremos escribiendo los ritmos de la última decadencia de occidente.

TODOS IGUALES

El artículo 14º de nuestra constitución está redactado de la siguiente manera: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, sin embargo, tanto este artículo como otros referidos al trabajo, o la vivienda, nunca se han cumplido lo que me lleva a pensar que la constitución, ese libro casi elevado a escritura sagrada por los poderes fácticos, es poco menos que “papel mojado”.

Que todos los españoles no somos iguales ante la ley y que la monarquía está «hecha unos zorros» y más cuestionada que nunca, lo demuestra el rocambolesco “affaire” del monarca emérito, fundador del mal denominado por algunos “Juancarlismo”; a partir del momento en que quedaron claras cuáles eran sus disimuladas prioridades, ocultas bajo su cara inocente y bonachona, a saber, cazar elefantes junto a millonarios, coleccionar “buenas señoras” o señoras que estén buenas (no sé como decirlo), pagar sus favores a un precio que ni la más costosa meretriz imaginaría, además de pillar pasta en negro por la cara para colocarla en paraísos fiscales antes de refugiarse en un estado feudal y totalitario, donde no se respetan los derechos humanos, para evitar ser llevado ante los tribunales españoles. Ahí es nada.

Ayuso, la privilegiada presidenta “pepera” de Madrid, remachaba en la cámara el asunto para el que no lo tuviera suficientemente claro: «la ley es igual para todos, pero no todos somos iguales ante la ley» decía la condenada, con dos ovarios, de seguir así, terminaré por admirar a esta señora.

Y es que al exmonarca o ex (lo que sea), no lo ha traído la guardia civil esposado desde su refugio como hicieran con Luis Roldán, no, este ha venido cómodo, protegido por calefacción y guardaespaldas, sin cuarentenas ni mierdas, para acercarse a hacienda y entregarles un papelito con dos escuetos párrafos (para qué más?) reconociendo que se ha portado como un chorizo, pero que no volverá a ocurrir y que les devuelve una exigua parte de lo esquilmado para que cierren la boca y se olviden de él de una puta vez. Maravilloso si yo fuera buen amanuense capaz de redactar un texto mejor, pero me salió este.

Yo no olvido

Debido a la reciente matanza de visones en Dinamarca, cave preguntarse que sucedería en el caso de que una opinión científica, por ejemplo consistente en que un virus mortal pudiera ser transmitido al hombre a través de sus mascotas y que no hubiera sido suficientemente cotejada o constatada por la comunidad científica, diera sin embargo lugar a que algún dirigente político, anti animalista o poco consciente, tomara la prematura medida de ordenar el sacrificio de todas las mascotas. ¿Qué sucedería entonces?

Una periodista en el programa de Javier del Pino en la SER dibujaba un escenario distópico en el que millones de humanos amantes de sus mascotas, las escondían en armarios para protegerlas, mientras vecinos, como ocurriera durante el nazismo, los denunciaba a las autoridades. Menos mal que no me queda tanto para morir porque cada vez llevo peor transportarme a ese tipo de escenarios distópicos.

La periodista apuntaba lo pronto que olvidamos y es verdad, afirmamos con frecuencia que solo recordando la historia, contribuimos a no replicar los errores del pasado, pero lo cierto es que olvidamos espantosamente rápido aunque no sea mi caso porque yo no olvido, tengo un enorme disco duro y aunque aprendí a perdonar a todos cuantos me discriminaron desde la infancia, los que me impidieron competir en igualdad, los que me ofendieron por omisión o falta de respeto, a los que no se esforzaron por comprenderme. Aunque los perdoné a todos, incluidos los franquistas que todavía colean por doquier y que mantuvieron en el poder al tirano durante mis primeros 25 años de vida, nunca he olvidado nada, los tengo a todos presente.

Mentiras y traiciones

España ha atesorado a lo largo de su historia individualidades literarias, científicas e intelectuales de calidad y alcance internacional, genialidades singulares, mientras la masa atesora cifras realmente frustrantes en cuanto a cultura social y académica.

Estos días tanto la prensa escrita como la digital, pero sobre todo las redes sociales exhiben su lado más cutre e ignorante, insultando al gobierno, al que califica de traidor por su pacto con Bildu. La mayoría son seguidores, sin otros escrúpulos que el convencimiento de sus propios sesgos ideológicos, del Partido Popular alentados por titulares como el de El Mundo de hoy “ El PP frena otra vez la renovación del CGPJ por el pacto del Gobierno con Bildu”. Por otra parte, seguidores de Vox, convierten en virales fotos de los entierros de socialistas asesinados por ETA para apoyar su cochino y desestabilizador argumento de calificar como traición a sus propios caídos, los pactos para la elaboración del presupuesto nacional.

Los españoles sabemos poco de historia, pero además de ignorarla, la despreciamos y como afirma “Iñaki Gabilondo sobre la agrietada familia socialista” todas las fuerzas políticas sin excepción, empezando por el propio Partido Popular, prometieron respeto y lealtad institucional a los etarras y los que les apoyaban, si deponían armas y defendían sus opciones e ideología nacionalista en el Parlamento.

Iñaki Gabilondo sobre la agrietada familia socialista.

Y lo hicimos todos cerrando filas, cambiar las armas por el parlamento y seréis respetados. Sin embargo y aplicando una carambola ideológica vergonzante, convertimos aquel generoso ofrecimiento en un “donde dije digo, digo diego” Olvidando que aquello adjuntaba un precio alto que pagar.

Así, en las elecciones de diciembre de 2015 se rompió definitivamente el bipartidismo y los españoles votaron un arco parlamentario abierto en el que pactar para gobernar resultaba imprescindible, y no quiero hablar de culpables pero lo fueron todos, el PSOE y el PP los mayores culpables porque primero uno y luego otro se entregaron a la corrupción para abandonar el interés general y refugiarse en la perpetuación del poder a cualquier precio.

A eso le siguieron confrontaciones de las derechas y de las izquierdas que dieron paso a un parlamento absolutamente ingobernable si no se admite por parte de todos que esa exigua diferencia de apenas un puñado de votos entre fuerzas políticas antagonistas, representan la realidad de nuestro país, una representación de la voluntad del pueblo que todos debemos respetar si pretendemos seguir llamando democracia nuestra forma de articular la política.

Llegado a este punto me gustaría significar la actitud de la prensa cuando por un lado carga contra Bildu como si la guerra en Euskadi estuviera aún abierta y ETA siguiera activa, mientras tiende puentes de plata para los asesinos de Atocha. Una hipocresía que también supondrá un coste y la realidad que se está viviendo en EEUU, hoy nos puede parecer lejos pero la experiencia me dice que no tanto.

El desafío: ETA

Recientemente se estrenó en Prime Video, esta docuserie compuesta por 8 episodios de aproximadamente una hora cada uno que está basada en el libro “Historia de un desafío” escrito por Manuel Sánchez Corbí coronel de la Guardia Civil y la cabo 1º Manuela Simón. Ambos participan también en el documental que ha sido dirigido por Hugo Stuven, sobre un guion firmado por David Zurdo y contando con la dirección editorial del periodista José Antonio Zarzalejos.

Lo que desde mi punto de vista hace más interesante, a la vez que necesario, este tipo de documentales, es el resultado de un estudio basado en un muestreo realizado sobre 1.262 personas de entre 18 y 75 años, que la consultora GAD3 hizo público a principio de año, según el cual más de la mitad de los españoles cree que ETA sigue activa y el 20% todavía cree que el atentado del 11M fue perpetrado por la banda, mientras el 95% de españoles desconoce el número de víctimas de ETA y el 60% de los jóvenes de nuestro país no sabe quién fue Miguel Ángel Blanco.

Por otra parte, ahora que escuchamos en un Parlamento erizado y grotesco, las acusaciones al actual gobierno de hablar y pactar con los nacionalistas vascos por parte de una derecha descompuesta y ambiciosa de poder, no le vendrá mal a los jóvenes comprobar que el Partido Popular cuando Aznar se encontraba al mando del ejecutivo, mantuvo conversaciones y negociaciones con ETA.

Según indican desde la plataforma, con la intención de ser lo más neutral posible, optaron por no incluir un narrador que pudiera influir de manera sesgada, recogiendo solo las voces, opiniones, sentimientos o emociones de los que cuentan su experiencia, voces de periodistas como Iñaki Gabilondo o el propio Zarzalejos que participó además en la edición de la obra, o también políticos como José M.ª Aznar, Felipe Gonzalez, José Luis Rodríguez Zapatero; ex-lehendakaris como Garaikoetxea y Ardanza y afectados o familiares de afectados de uno y otro lado como Jesús Alvarez (yerno del empresario Emiliano Revilla secuestrado por la banda) e Irene Villa entre muchos otros.

Igualmente participan los autores del libro en el que se basa la obra, además del Teniente General de la Guardia Civil D. Pablo Martín Alonso que figura en la cabecera de este artículo y un jefe de la policía francesa que coordinaba las detenciones e intervenciones en Francia. Excepcionalmente periodistas como Gemma Nierga que lo fue de la cadena Ser y que lo hace como amiga personal de Ernest Lluch, ministro de Sanidad y Consumo del gobierno socialista, un hombre culto, íntegro y valiente, víctima también de un atentado perpetrado por ETA.

A pesar de lo dicho, en mi opinión, tal como está estructurada la obra queda sesgada, en parte porque está contada desde el punto de vista del cuerpo de la Guardia Civil, no en vano comienza con el primer atentado perpetrado sobre Pardines, el número de la unidad de tráfico y culmina con la detención por parte del cuerpo de los últimos militantes de la banda que fueron los que encapuchados comparecieron ante televisión para leer el comunicado de abandono de la lucha armada de manera indefinida que no la rendición.

Porque a consecuencia de lo que digo por ejemplo, no participan representantes de otras unidades de las fuerzas de seguridad del Estado como la Policía Nacional, ni víctimas de ese cuerpo aunque me consta que las hubo. Y mucho menos se da cuenta de los preámbulos de la banda, lo que dio lugar a su formación y que les empujó a convertir la lucha nacionalista en lucha terrorista o ahondar más en la responsabilidad de la iglesia en la creación del conflicto.

No obstante creo que esta docuserie es el complemento ideal para entender mejor la serie PATRIA, que está emitiendo HBO, una obra de ficción basada en el libro homónimo de Fernando Aramburu que en su día comenté en este mismo blog o de La Línea invisible otra miniserie que también comenté.

TRAILER OFICIAL

GUERRA o PAZ

Para el ciudadano de un país que se puede considerar aún prematuro en lo que respecta a tradiciones democráticas, ayer y hoy han sido dos días tristes porque triste es que una persona tan menospreciable, ignorante y reaccionaria como Santiago Abascal esté aprovechando unos mecanismos democráticos en los que ni él ni su gente cree, para taladrar mis doloridos y ancianos oídos con el único objetivo de conseguir algún tipo de beneficio electoralista.

Nos podríamos preguntar cómo hemos llegado hasta aquí, aunque como ocurre habitualmente, no lo hemos hecho de pronto, ha sido rápido pero paso a paso, consintiendo, permitiendo, cediendo y sobre todo perdiendo progreso social y calidad democrática. Cuando nací, hace de eso 70 años, los españoles de izquierdas y de derechas ya se habían matado unos a otros en una contienda civil por lo que mi generación solo sufrió los coletazos de la posguerra con sus represiones y racionamientos (comíamos lo que nos dejaban, peor que en Venezuela pero la derecha de nuestro país no quiere hablar de ello porque todo lo que no les conviene se considera pasado de moda o revanchismo histórico); de cualquier modo, una “peccata minuta” al lado de lo que pasaron los supervivientes del propio enfrentamiento.

Por otra parte, durante el tiempo vivido por mi generación, también se suscribió y plasmó en la Constitución un pacto de no agresión y reafirmación democrática bajo la supervisión de un monarca impuesto por el dictador, que no elegido por el pueblo, y que aún siendo un logro que nos ha traído hasta aquí, no dejó satisfecho a todas las partes.

Para que sobreviviera una monarquía impuesta después de un largo paréntesis de 40 años de dura dictadura, hubo que transformarla en “Juancarlismo” con la intención de que fuera digerida por todos, nombre que hacía alusión al Rey Juan Carlos I, hoy acusado de corrupción y fugado al lejano oriente.

A las izquierdas no las dejó satisfechas porque no se impusieron sanciones a la represión y los crímenes de la dictadura, ni reconocimiento alguno a los reprimidos y porque no se devolvieron los cuerpos de los habitantes de las cunetas y muros de los cementerios a sus madres, esposas e hijos que todavía esperan. Y para colmo tampoco las derechas quedaron plenamente satisfechas aunque salieran mucho mejor paradas porque supuso cortar las alas a todos los que hicieron de su capa un sayo durante 40 años.

Creo honradamente que se hizo para sellar la paz bajo un orden democrático. No obstante, es lo que tienen los pactos que se hacen a regañadientes, que los descendientes de los que lo suscribieron empiezan a perder razones para defenderlo y vuelven a la guerra, porque lo que estamos viviendo parece una reedición de la guerra por el poder igual que entonces, pero sin armas, entre otras cosas porque el pueblo está desarmado como debe ser. Pienso en esto mientras escucho los vomitivos discursos de la ultraderecha, cargados de viejas y burdas copias de intervenciones anteriores incluso a la guerra civil, mal expresadas y sacadas de contexto porque son unos vulgares oradores y peores personas.

Por otra parte, es lamentable observar como los partidos políticos han convertido la lucha contra el coronavirus, en el ring donde zumbarse de lo lindo, utilizando todo lo que tienen a mano para arrojarse a la cara, incluido el actual monarca Felipe IV cuestionado en todas las encuestas y por ambos bandos.

Una única y pequeña satisfacción ha sido escuchar la intervención del Sr. Casado ratificando el rechazo a la moción de censura de hoy, erigiéndose de una vez por todas como jefe de la oposición y acercándose al centro que es la única opción desde la que puede aspirar a gobernar. Porque de haberse presentado una moción de censura la tendría que haber presentado su partido y no esa panda de descerebrados que se escindió de ellos, ya que solo apartándose de esas posiciones ultraderechistas y pactando las cuestiones de estado pendientes, podrá llegar a la senda que le permita gobernar algún día de nuevo el país.

Antidisturbios

Sin temor a equivocarme podría afirmar que Antidisturbios es una de las mejores sino la mejor serie española con la que me he topado. Ha sido creada por la pareja formada por  Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, que ya colaboraron juntos en Que Dios nos perdone y El reino; en esta ocasión trabajando para Movistar+, y que se estrenó en la cadena el pasado viernes día 16 de octubre tal como estaba anunciado.

Se trata de una miniserie compuesta por 6 episodios de menos de una hora. Un auténtico thriller policial al que no eché en falta ingrediente alguno, intriga, corrupción, tensión, pasión, manipulación, acción trepidante y suspense y aunque pondría algunos peros al desenlace, creo que se trata de un trabajo bordado, llamado a ser premiado allá donde se presente.

Magnífico guion, buena dirección, fotografía y acción. Los dos primeros episodios mantienen una tensión que te hace vibrar y en las imágenes de acción impresiona el modo en el que la cámara sigue a todos los que participan en la misma, convirtiendo al espectador en uno más de ellos.

El Casting muy acertado, con una magnífica Vicky Luengo como funcionaria de la oficina de asuntos internos, o Raúl ArévaloÁlex GarcíaHovik KeuchkerianRoberto Álamo, Raúl PrietoPatrick Criado, dando vida al grupo de la policía antidisturbios que llevan a cabo un muy buen trabajo también.

Soundtrack de la serie en SPOTIFY:
Programa de la serie

Cuenta con una puntuación en Filmaffinity de 8,1 y una SINOPSIS que dice lo siguiente:

Miniserie de TV. 6 episodios. Seis antidisturbios ejecutan un problemático desahucio en el centro de Madrid, pero el desalojo se complica y sucede una tragedia. Un equipo de Asuntos Internos de la Policía será el encargado de investigar los hechos, ante los cuales los seis antidisturbios podrían enfrentarse a una acusación de graves consecuencias. El grupo de agentes busca una salida por su cuenta, complicando aún más la situación. La joven Laia Urquijo, una de las agentes de Asuntos Internos, se obsesiona con el caso y comienza a investigar, descubriendo poco a poco mucho más de lo que jamás hubiera imaginado.

TRAILER OFICIAL
Crítica de Alejandro G. Calvo de Sensa Cine