ZUBIAK

Fotograma

Zubiak (Puentes) y los seis episodios que le siguen, forman una serie de documentales dirigidos por Jon Sistiaga y Alfonso Cortés-Cavanillas que conforman «ETA, el final del silencio» que se puede ver actualmente en Movistar.

El trabajo va de exorcizar el dolor que cada uno arrastra, hablar de arrepentimiento en unos casos para mitigar una culpa que no tiene perdón o hablar de perdonar para arrancar el deseo de venganza y poder pasar página en paz.

Nos hemos refugiado en el silencio para evitar abrir heridas y aunque no se trate de abrir heridas, es necesario recordar, rememorar, porque recordando se puede superar, si miramos para otro lado permitiendo que las heridas cierren en falso nos estaremos equivocando otra vez.

En uno de los capítulos de la serie, el dedicado a la ejecución a sangre fría del que fue Concejal del Partido Popular en Ermua Miguel Angel Blanco, se puede ver a un buen número de chicos de poco más de veinte años en la universidad reconociendo no estar al tanto del hecho en concreto, ni siquiera del proceso etarra en general porque el silencio en la escuela, en la calle e incluso en sus casas, impidió que tuvieran una idea clara de cuanto ocurrió.

Maixabel supo al instante que habían matado a su marido, se trataba de Juanmari Jauregi un militante socialista comprometido con el pueblo al que la banda terrorista ETA no perdonó su valentía y que el mismo día que lo asesinaron confesó a su mujer que había soñado con que lo mataban lo que demuestra que el que fue gobernador civil de Guipúzcoa, a pesar de estar retirado de la vida pública desde hacía años, seguía viviendo con miedo.

En el primer capítulo de esta serie documental y frente a ella, se encuentra Ibon Etxezarreta uno de los participantes en el comando Buruntza que lo asesinó en el frontón de Tolosa (conducía el coche que los trajo hasta allí y en el que huyeron), están en una sociedad gastronómica, dando cuenta de la comida que ella misma ha preparado para los dos y en presencia de las cámaras.

Ibon en un momento de la conversación dice con aparente sinceridad que estaba sorprendido por lo fácil que perdonó la sociedad o lo rápido que intentó pasar página porque no hubo violencia por parte de la gente y confiesa que él no sabe si perdonaría. Maixabel por su parte le comenta que prefiere ser la viuda de una víctima que la madre de un terrorista.

Me parece recomendable repasarlo con detenimiento estos días de confinamiento porque todos deberíamos tener en cuenta que dentro de lo que se ha dado en llamar el proceso vasco, hay pocos inocentes, ya que los que no actuaron activamente pero miraron para otro lado, desde mi punto de vista su actitud les hizo cómplices. Yo también lo fui o así lo siento. Durante un tiempo y por razones que no vienen al caso, estuve vinculado a Euskal Herria, en ciertos periodos de mi vida viajaba hacia allí todos los fines de semana observando lo que pasaba pero actuando como si no viera nada simplemente porque no iba contigo. Algunos a esto lo han llamado miedo, otros, impotencia, yo siempre he pensado que se trataba de cobardía.

Y cuando digo que nadie fue inocente, digo eso exactamente porque, incluso la iglesia, tan beligerante con el aborto, la eutanasia y otros temas sensibles con respecto al derecho a la vida, no solo hizo la vista gorda, no solo miró para otro lado sino que protegió e incluso alentó a los gudaris y así, en otro de los episodios se puede escuchar a un etarra contar como al confesar ante un sacerdote sus temores a que como consecuencia de sus acciones pudiera morir alguien, el sacerdote le respondió que llegado el caso, él lo absolvería cada vez que por su acción muriera un guardia civil, por ejemplo.

Así como algunas personas que sufrieron las consecuencias de los atentados han intentado tender puentes (Zubiak) como es el caso de Maixabel con Ibon, en otro episodio, una chica a cuyo padre asesinaron cuando tenía 20 años afirma que ella se ha ido acostumbrando a vivir con el dolor pero perdonar no puede y es que dentro de esa tremenda parte de nuestra historia coexisten tantos sentimientos como personas hayan tenido algo que ver y todos son tan respetables como necesarios, por eso, hemos de enterarnos y hablar de ello para que nadie se aproveche de manera torticera, ideológica y partidista sino que todos aprendamos a impedir que algo similar se pueda volver a dar. Porque debemos tener en cuenta que el Estado, al albur del momento más violento, se extralimitó permitiendo una forma de terrorismo pseudo oficial que lejos de aportar soluciones lo complicó todo mucho más y de ello también se habla en esta serie.

Caratula documental

Cuenta en Filmaffinity con una puntuación de 7,7 y la SINOPSIS dice lo siguiente:

El 7 de junio de 1968, ETA asesinaba al Guardia Civil José Pardines. El 3 de mayo de 2018, un comunicado de la banda terrorista anunciaba la disolución de sus estructuras. Entre esas dos fechas, 50 años de terror, miedo, dolor, treguas, negociaciones y 826 muertes.

Jon Sistiaga nos sitúa cara a cara ante el cambio político y social que ha tenido lugar en el medio siglo de existencia de ETA, realizando un homenaje a las diferentes víctimas del terrorismo que azotó a nuestro país. Contaremos sus historias individuales y colectivas, y a través de sus ojos entenderemos mejor el conflicto y la fortaleza y valentía de la sociedad española, que sumadas a las investigaciones policiales y a los errores de los terroristas, sumaron la fuerza necesaria para que el fin de la banda fuese posible. Porque, afortunadamente, por fin se puede hablar.

TRAILER OFICIAL
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