Yo no olvido

Visones sacrificados

Debido a la reciente matanza de visones en Dinamarca, cave preguntarse que sucedería en el caso de que una opinión científica, por ejemplo consistente en que un virus mortal pudiera ser transmitido al hombre a través de sus mascotas y que no hubiera sido suficientemente cotejada o constatada por la comunidad científica, diera sin embargo lugar a que algún dirigente político, anti animalista o poco consciente, tomara la prematura medida de ordenar el sacrificio de todas las mascotas. ¿Qué sucedería entonces?

Una periodista en el programa de Javier del Pino en la SER dibujaba un escenario distópico en el que millones de humanos amantes de sus mascotas, las escondían en armarios para protegerlas, mientras vecinos, como ocurriera durante el nazismo, los denunciaba a las autoridades. Menos mal que no me queda tanto para morir porque cada vez llevo peor transportarme a ese tipo de escenarios distópicos.

La periodista apuntaba lo pronto que olvidamos y es verdad, afirmamos con frecuencia que solo recordando la historia, contribuimos a no replicar los errores del pasado, pero lo cierto es que olvidamos espantosamente rápido aunque no sea mi caso porque yo no olvido, tengo un enorme disco duro y aunque aprendí a perdonar a todos cuantos me discriminaron desde la infancia, los que me impidieron competir en igualdad, los que me ofendieron por omisión o falta de respeto, a los que no se esforzaron por comprenderme. Aunque los perdoné a todos, incluidos los franquistas que todavía colean por doquier y que mantuvieron en el poder al tirano durante mis primeros 25 años de vida, nunca he olvidado nada, los tengo a todos presente.

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