Así se titula la miniserie que reduce a dos capítulos la película original y que está disponible en Movistar sobre la vida o mejor sobre la decadencia de Berlusconi, que de la mano del genial cineasta Paolo Sorrentino es reducido a una enorme y grotesca caricatura.
En Filmaffinity cuenta con 6,4 puntos y una sinopsis que dice así: Silvio Berlusconi (Toni Servillo) se encuentra en el momento más complicado de su carrera política, recién salido del gobierno y con las acusaciones de corrupción y de sus conexiones con la mafia a punto de llegar a los juzgados. Sergio Morra (Riccardo Scamarcio) es un atractivo hombre hecho a sí mismo que sueña con dar el salto de sus cuestionables negocios de provincia a escala internacional. El camino más rápido para conseguirlo es acercarse a Silvio, el hombre más poderoso de Italia. Para Sergio solo hay una manera de llamar la atención de Il Cavaliere: las fiestas, las velinas, las extravagancias y el exceso.
A través del diálogo planteado entre un empresario arruinado que se acerca a la figura de Il Cavaliere en tono adulador buscando ayuda como tantas otras sanguijuelas que pululan en su entorno intentando rascar para sí algo de su gloria; y una menor acosada, el creador de la serie se despacha a gusto marcando claramente la línea o el objetivo de su trabajo.
Como mi abuelo tampoco me das asco, pero por mucho que te prepares e intentes parecer joven como él, hueles a viejo, le dice la menor cuando se le intenta acercar.
El altruismo es la mejor manera de ser egoísta, le dice el empresario.
Un vendedor es un persuasor, nosotros convencemos a los demás. La gente en principio no quiere comprar, tiene miedo, pero yo conozco el guion de la vida. Se dice a sí mismo.
Para mi lo mejor de la serie lo encontramos en el trabajo de interpretación de los actores Toni Servillo en el papel de Silvio y Elena Sofia Ricci interpretando a la bellísima actriz de teatro Verónica Lario que fue su esposa. Dos magistrales interpretaciones que marcan la diferencia.