PATRIA

Fachada en Hernani

Al principio me resistí ante las 640 páginas que componen la novela «PATRIA» y que suponen un lastre importante en sí mismo porque no nos encontramos ante un ensayo ni siquiera una novela histórica, se trata de una ficción que cuenta la vida de dos familias en un pueblo de Guipúzcoa y entiendo que esto se ha de poder relatar en no más de 250 páginas si pretendemos huir de la retórica o la reiteración. El caso, que sucumbí por curiosidad y ante el poderoso aparato promocional dando cuenta de ella hace solo unos días.

Para animar a la lectura del libro,  Tusquets Editores divulga la siguiente sinopsis: El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

Y añade igualmente la editorial, que es una novela conmovedora, difícil de olvidar, que habla sobre los últimos treinta años de la vida en Euskadi. Y ahí está lo malo, demasiado pretenciosa ya que, desde mi punto de vista, se trata de un panfleto publicitario institucional o del constitucionalismo plagado de estereotipos, clichés y tópicos; pero lo peor es que cuenta un sesgo histórico aunque debo reconocer que así como me parecen muchas páginas para una novela, si queremos tratar de explicar de verdad que aconteció en los últimos 30 años en Euskadi necesitaremos muchos más libros y sobre todo mucha más honestidad, neutralidad y comprensión del asunto vasco como lo han dado en llamar algunos para escribirlos.

Las vidas descritas a través de sus páginas no completan ni con mucho el panorama social del país vasco. Es más, si no es una novela escrita por encargo lo que me horrorizaría aún más, no creo que el autor de su opinión a no ser que ésta coincida con la del poder establecido. Pretendo decir que no pasa de un relato más de los muchos posibles y probables que le seguirán ahora que ya se ha empezado y que a mi juicio no aclara nada aunque haya cumplido el objetivo del autor y la editorial que no es otro que vender y el de los constitucionalistas por salir al mercado un best seller de referencia con vistas a convencer al personal de las maldades de un nacionalismo exacerbado, sobre manera, a todos aquellos que lean sin mi espíritu crítico. Pero sería de más tontos aún, olvidar que esto excluye a los nacionalistas y otros que son muchos y que, como yo tuvieron relación con una parte del mundo abertzale.

Solo hay que leer estas palabra pronunciadas a través de un personaje en la novela: “Escribí en contra del crimen perpetrado con excusa política, en nombre de una patria donde un puñado de gente armada, con el vergonzoso apoyo de un sector de la sociedad, decide quién pertenece a dicha patria y quién debe abandonarla o desaparecer” para darse cuenta de lo que quiero decir.

Parece ser que a juicio de Fernando Aramburu esto es una cuestión de buenos y malos, ignorantes y sufridores, tozudos y demócratas. Los hombres descritos son ignorantes, homófobos, poco inteligentes, incapaces de salir de su barrio y las mujeres tozudas, dependientes racistas. Se trata como bien dijo Carmena en una reciente entrevista, de una novela cargada de clichés que dibuja a madres ignorantes y sentimentales, dedicadas en exclusiva al cuidado de su familia y sin perspectivas profesionales. Menospreciar al pueblo vasco generalizando es otro de los grandes errores de este libro.

Si se piensa que porque ETA haya anunciado formalmente el abandono de las armas se puede pasar página con una novela de este tipo todo el mundo está muy equivocado y al respecto me gustaría recordar que Intxauspe de Bildu gobierna con mayoría absoluta la alcaldía de Hernani el pueblo en el que supuestamente se ha inspirado Fernando Aramburu para escribir la novela y que cada día convive con imágenes como las que encabeza este artículo.

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