Incoherencia indecente

El sentido crítico es una planta que debemos cuidar.

Éric Zemmour

La sociedad evoluciona de manera continua, pero tan lentamente que resulta imperceptible a no ser que de vez en cuando nos sacudan con algún hostiazo de realidad como la última encuesta publicada hoy por el grupo Prisa.

Ve tu a saber que preguntas se hicieron, a qué sector poblacional y con cuanta mala intención. Solo me hicieron una encuesta en la vida, poco para una extrapolación, pero finalizada me pregunté ¿para que coño servía aquella mierda por como estaba realizada y por la poca capacidad y profesionalidad del encargado que hacía el trabajo?

Me sorprende por un lado que a un porcentaje próximo al 50% le satisfaga la gestión del gobierno de izquierdas vigente, mientras que se augura una bajada notoria de intención de votos en favor de un crecimiento de la derecha en general y de la ultraderecha en particular.

Esto supone que muchos que objetivamente serian incapaces de votar a Vox y mucho menos decirlo, pero que intrínsecamente añoran los tiempos en que la mujer era una criada que apenas levantaba la voz al marido o aquellos otros ciudadanos que simplifican su propia realidad y la del país, creyendo que los inmigrantes y los comunistas que defienden sus derechos tienen la culpa de su singularidad fallida, se unan a esta horda de necios que conforman la derecha más radical no solo aquí sino en otros países que antes fueron referentes de democracia, igualdad y fraternidad.

En Francia, por ejemplo, un ex tertuliano de nombre Éric Zemmour que ha robado parte del físico a Aznavour , se otorga a sí mismo la categoría de intelectual por afirmar que hace el esfuerzo de tratar de entender su historia y la situación en que nos hallamos que siempre juzga penosa, aunque con esa lectura sería intelectual incluso yo. El caso que emulando a un Boris Johnson que admira, aspira a gobernar Francia prácticamente con los mismos argumentos que enarbola en nuestro país el líder de nuestra ultraderecha.

La ciudadanía pierde coherencia por falta de sentido crítico y esta ausencia propicia el avance de los peligrosos sesgos que maneja nuestra mente convirtiendo nuestros actos en errores. De estos cometemos muchos durante las elecciones porque no valoramos suficientemente lo que hacemos o quitarle importancia al acto y más tarde enmendar los errores es imposible. Alemania encumbró a un hombre que parecía inofensivo y que lideraba un partido que se denominaba Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), que con el poder en la mano se convirtió en una bestia indecente imposible de parar.

Quien escuche estas palabras las podrá en cuestión por exageradas para sus sesgos y fuera del tono moderado que se espera de un ciudadano coherente, pero la coherencia se convierte en incoherencia indecente cuando abandonamos nuestro sentido crítico para seguir nuestros sesgos y prejuiciar en lugar de detenernos a entender. Un error en el que caemos todos en mayor o menor medida.

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