Estoy de luto

Sedes bancos fusionados

Uno no deja de sorprenderse de que, salvo excepciones como es el caso de El Diario que al menos muestra algunas contradicciones, prácticamente toda la prensa se congratule con la fusión Caixa-Bankia. Algunos, los más serviciales con el poder financiero que desde hace tiempo viene marcando el paso a la prensa, aplauden por añadidura la subida en bolsa de las acciones de La Caixa que solo hace más ricos a sus ejecutivos y accionistas que para colmo, son en su mayoría catalanes lo que no deja de ser una contradicción por ser estos tan denostados por el resto de ciudadanos de otras comunidades. Obsérvese que hasta Esquerra, un partido tan preocupado con lo social, guarda silencio.

Pero la pregunta que nos debemos hacer es ¿Por qué le dicen fusión cuando quieren decir privatización. Una privatización que va a traer consecuencias graves como la pérdida de más de 2000 empleos por solapamiento. Y lo que más me jode es el aplauso de la actual responsable del área económica del gobierno, la Sra. Calviño que se dice sabedora de la negociación desde el principio y que cuando la preguntan al respecto vende la película como la liberación de una carga económica, reconociendo con ello, que son unos gestores de mierda porque si la participación en Bankia fuera tan lamentable, no la querría para sí la empresa privada.

Pero es que además, el Estado inyecta primero dinero para salvar el grupo comprando esa participación y ahora, se la entrega de nuevo en bandeja, precisamente a los que precipitaron el descalabro económico que trajo una de las mayores crisis financieras de la historia de nuestro país.

Fueron más de 22.000 millones de euros los inyectados en Bankia por el gobierno de España dirigido por Rajoy de los que apenas hemos recuperado 3.000 millones y la Sra. Calviño, aún reconociendo que todavía no está fijado el porcentaje de acciones que Caixa va a poner a disposición del Estado, pero que rondará el 14% aproximadamente, dice que será más fácil vender esos valores en bolsa y así recuperar más dinero. O sea, entregamos masa patrimonial en forma de locales y estructuras a cambio de un puñado de acciones, a merced de los avatares del mercado.

No me extraña porque el gran capital siempre ha aprovechado los tontos útiles para llevar a cabo sus fechorías, pero es una vergüenza que un partido que se dice socialista, bendiga está mierda con tanto entusiasmo, una mierda que va a suponer dejar de presionar a Bankia para que devuelva la pasta y encima, pagar las numerosas prejubilaciones que se van a producir por ajustes de solapamiento. Y sobre todo, estoy de luto por el adelgazamiento del estado por pérdida patrimonial.

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