ESTILÓGRAFO

Estilógrafos

Estuve desempolvando estos días y en una vieja caja apareció este grupo de estilógrafos. Se trata de un artilugio a medio camino entre la estilográfica y el bolígrafo de tinta líquida que era muy utilizado para el dibujo técnico.

Durante una parte de mi vida laboral hice planos de planta principalmente para decoración de interiores, en especial oficinas profesionales pero también de cocinas e incluso planos de iluminación profesional para museos, etc…, y de esa época son éstos. El estilógrafo, fundamental entonces, junto a la regla de cálculo o la mesa de dibujo, pasó a mejor vida como consecuencia del progreso y la democratización de la tecnología.

Digamos que las calculadoras electrónicas convirtieron a la regla de cálculo en pieza de museo, Yo tuve ambas. La “regla de cálculo” que habré perdido en alguna de las muchas mudanzas que protagonicé, me la regaló mi madre cuando ingresé en la Escuela Superior de Comercio de Santander en el año 1968. Era muy bonita, de madera lacada en blanco e incluía una funda de cuero marrón para proteger sus aristas y la primera calculadora electrónica que tuve, a la postre, causante de la desaparición de la primera, fue la HP-65 de Hewlett-Packard, la primera calculadora científica de mano programable que me regaló una novia en el año 1975 por mi cumple.

La irrupción en el mercado de los MAC, los PLOTTER  y los software tipo CAD permitió acortar tanto los tiempos y el trabajo de dibujo industrial, edición e impresión que el resto de los aparatos como los estilógrafos fueron barridos del mercado junto a miles de puestos de trabajo, enviando directamente al paro a trabajadores que como yo, hincaban sus codos en las mesas de dibujo tirando para arriba y para debajo de los parelelines, reglas, escuadras,  cartabones o compases.

Como ya he dicho y lamentablemente he perdido la regla de cálculo  y me deshice de la mesa de dibujo y el resto de los útiles por razones obvias de espacio, por lo tanto, ya solo me queda esto. Tres marcas diferentes El Rotring (mi preferido), STAEDTLER y Faber-Castell (el más fácil de limpiar), que se puede afirmar, son ya todos ellos piezas de museo, aunque debo añadir que gracias a que siempre cuidé y valoré mis herramientas de trabajo, se encuentran en perfecto estado.

Video sobre el uso actual del estilógrafo.

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