EFECTO MARIPOSA

Guerra banderas

En el transcurrir diario no solemos ser conscientes de los efectos colaterales de nuestras acciones. Estos, solo se hacen visibles cuando se plantean los conflictos, así pocos podríamos haber afirmado hace algunos años, cuando se recrudecieron las relaciones catalanoespañolas a consecuencia de la publicación de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña que esto iba a acabar como ha acabado con todos tirándonos de los pelos, la derecha fragmentada y la izquierda al punto de la desfiguración.

Aquel recrudecimiento y la incompetencia política de unos y otros para reconducir el conflicto de manera inteligente, ha contagiado a la totalidad del pueblo hasta el punto de convertirlo en la primera razón que ha impulsado la escisión de una parte del Partido Popular y propiciado el nacimiento de Vox y el exponencial crecimiento de este partido que de la nada posiblemente llegue a alcanzar las mas altas cotas de miseria como diría Groucho Marx.

No obstante lo que me parece más grave y a lo cual me quería referir con lo del efecto mariposa, es a cómo estas circunstancias están afectando o puedan llegar a afectar en el futuro a nuestro entorno más cercano, a nuestras relaciones de amistad o en el modo en como estas relaciones puedan saltar por los aires.

Las elecciones están a la vuelta de la esquina y el debate en la calle se nos plantea imprescindible, discutimos con vehemencia y dejamos al descubierto maneras de pensar otrora ocultas hasta el punto de terminar por preguntarte ¿es posible que este hombre o esta mujer se encontraran hasta hoy entre mi círculo de amistades más próximo y ahora me parecen unos grandes hijos de puta. ¿Cómo ha sido esto posible? Y…, ¿donde me sitúo yo ante ellos?

Hace tiempo que pienso y así lo expreso, que el eje izquierda/derecha se ha dilatado hasta el punto que ya quedado difuminado o convertido en una escala de grises irreconocible para aquellos que pertenecemos a otro tiempo. Creo que la gente ya no vota de manera ideológica y por eso el bipartidismo está en decadencia, sino que vota por diferentes razones y a otros conceptos, como el impuesto de sucesiones, la inmigración, la defensa de los animales, el patriarcado o el nacionalismo, dejando a un lado por considerarlo menos importante, la sanidad, la educación universal, etc., porque no entienden que corran peligro ya que han nacido con esos derechos consolidados o eso creen. Tengo unos amigos que parecen pertenecer a una izquierda más pura que aquella en la que yo me sitúo que me dicen que no tengo ni puta idea que hoy más que nunca tiene razón de ser la imposición ideológica identificativa de la lucha de clases.

Otro amigo, este un tanto exaltado, me aseguraba el otro día estar satisfecho con que Vox, esa gente que antes se mimetizaban entre las bases del PP, salgan a la luz. Así, si un día tuviera que desempolvar la escopeta y salir a la calle a defender sus derechos sabría a quien poner primero en el punto de mira.

Y yo me pregunto, cuando esto que parece un conflicto irresoluble se acabe, porque se acabará de una u otra manera algún día, como habrá quedado nuestro área de guerra más próximo, ese que hasta ahora nos parecía cómodamente eterno. ¿Hasta donde nos llevará el efecto mariposa?

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