LA EQUIVOCACIÓN

Aunque solía tener presente aquel verso del que Sabina se apropió: “Donde fuiste feliz alguna vez, no debieras volver jamás” que formaba parte del poemario de Félix Grande, no sin reticencias, hacía ya casi un año que Cecilia había decidido volver a su ciudad natal, aquella en la que vivió una infancia tan feliz.

Santander era una ciudad que le servía de referencia para todo y para nada a la vez, le parecía única y maravillosa pero pequeña, vulgar y provinciana a la vez. En realidad había nacido en Camargo un pueblo cántabro carente de singularidades si excepcionamos sus canteras pero cuando contaba apenas dos años sus padres decidieron o se vieron obligados que tanto da para el caso que nos ocupa, a trasladarse a la capital.

Nunca hay una sola razón para hacer lo que hacemos siempre es una acumulación de circunstancias las que rodean la decisión última y la primera de ellas fue que Madrid no la trató bien y a pesar de que intentó encontrar un trabajo que la satisficiera y un círculo social con el que sentirse satisfecha no lo consiguió pero tampoco culpaba a nadie porque siempre se tuvo por un bicho raro de difícil complacencia.

Continuar leyendo «LA EQUIVOCACIÓN»

PROCRASTINAR

El clima revuelto era augurio de una borrasca que los días siguientes produjo enormes daños en la costa mediterránea pero a pesar del mal tiempo, hasta los agnósticos aprovechamos esas fechas para el recuerdo y la celebración y es año nos habíamos propuesto que fuera especial, invitando a pasar las navidades con nosotros a Agustín y Adela, su pareja de toda la vida.

Procrastinar suena a pecado, un pecado que en esta ocasión acarreó penitencia. Nos conocimos 30 años atrás compartiendo trabajo durante un tiempo, el suficiente para que surgiera una sana y entrañable amistad entre los dos. Agustín era eso que se suele denominar un buen tipo, buen conversador y coincidíamos en preferencias e ideologías lo que dio lugar a placenteras y extensas jornadas de coloquio y debate pero lo mismo que une, el trabajo también separa y a nosotros nos distanció por mucho tiempo y un buen puñado de kilómetros.

Continuar leyendo «PROCRASTINAR»

CUADRO SIN TÍTULO

Ante la imposibilidad de evitar los charcos y para que no se mojaran sus pantalones más de lo que ya estaban, sacudió con energía su empapada gabardina de tres cuartos víctima de la pertinaz lluvia que a juzgar por como caía tal parecía que no cesaría nunca.

Había decidido dejar el coche en el garaje y volver a casa en transporte público por si efectivamente se presentaba la tormenta con la que los servicios meteorológicos venían amenazando a la población desde hacía días.

Continuar leyendo «CUADRO SIN TÍTULO»

COHETE

Dice el cartero que ha debido estar rodando varios meses por las oficinas de correos, tu nombre está escrito bien claro, procede de Alemania pero me extraña que la dirección sea de la casa donde naciste y donde nadie vive desde hace años lo que significa que quien la envía te conoce de niño pero el nombre no me dice nada.

Mi madre se desgañitaba intentando explicarse pero no había nada que explicar, porque en el fondo solo intentaba satisfacer su propia curiosidad, ya que se moría de ganas por averiguar quien era el tipo que figuraba en el remite de la carta dirigida a mí que aquella mañana había llegado a sus manos.

Tranquila mamá, no pasa nada, dime lo qué pone el remite

Julian Vértiz
Schorbachstrasse 4
61169 Friedberg
Alemania

No me doy cuenta mamá pero no te preocupes, la pones en un sobre más grande y me la mandas. Cuidate, un beso.

Continuar leyendo «COHETE»

RUEDAS

Este cuento fue presentado a un concurso promovido por el Ayuntamiento de Oviedo en el año 2013 en la categoría de niños y adultos, habiendo sido premiado dentro de esta última categoría. Se lo dedico a todas las niñas y niños, especialmente a aquellos con diversidad funcional y movilidad reducida.

Soy un señor mayor y un poco serio para hablar de seguridad vial que es un asunto más serio aún por lo que todo puede quedar un poco soso pero, además, debo dirigirme a niños y eso si lo complica todo porque ellos no son serios como yo, a ellos les gusta reír y jugar y hacer cosas que producen felicidad y regocijo, por eso se me ha ocurrido contar la historia de mi amiga Loreto. Continuar leyendo «RUEDAS»

RUFUS

Decía Anatole France que hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida, sin embargo tendemos a pensar que la amistad es una cualidad conceptualmente ajena al resto de los animales incluidas las mascotas con las que convivimos y que a diario nos demuestran lo contrario.

Tampoco estoy de acuerdo con esa posición especista y antropocéntrica derivada de una perspectiva judeocristiana relacionada con el Génesis (“Hagamos al hombre conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastre sobre ella”), exégesis que una vez instalada en nuestro imaginario colectivo ni los ateos conseguimos quitarnos de encima.

Cada día me cruzo por el barrio con canes que unos más efusivos que otros, todos me saludan aunque apenas hayamos intercambiado un par de caricias o palabras cariñosas alguna vez. En los labradores o los bóxer, atisbo una mueca, como una sonrisa, otros simplemente agitan la cola y aquellos con los que la amistad alcanzó una mayor dimensión desde su perspectiva animal, me lamen la mano tan pronto la extiendo, luego prosiguen su camino junto al amo demostrando con ese gesto que a pesar de la educación, a quien deben lealtad es a él. Si a esto no se le puede llamar amistad o empatía, como lo denominaremos. Me declaro a favor del concepto “humanismo animalista” y a contrapelo de esas creencias populares de que cualquier vida humana por el hecho de serlo, siempre y sin excepciones tenga precedencia sobre cualquiera otra forma de vida.

Continuar leyendo «RUFUS»

PATROL

Como consecuencia de las abundantes lluvias caídas durante el segundo periodo del último tercio de barbecho las cosechas están siendo poco significativas, el alforfón aún sin recoger y tanto en las fincas como en las trilladas que cortan las mieses, las hierbas están altas, duras y resecas.

El rastro de las rodadas y la zahorra removida por las aguas durante las continuadas tormentas suponen una molestia añadida para mis maltrechos maléolos, pero debo seguir caminando, tengo que impedir que la artrosis me devore.

Me detengo a la entrada del huerto poco antes de abordar la calle mayor que conduce a la Plaza. Siento no poder acercarme más a los perales, guindales y cerezos que cargados de fruta lucen espléndidos pero la portilla está cerrada y no llevo encima la llave del candado, de todos modos el suelo está en tan malas condiciones que probablemente tampoco hubiera podido hacerlo aunque así no fuera, somos tan poco previsores que cuando se trasplantaron los árboles no se allanó la tierra removida junto a los hoyos y la erosión se ocupó de destrozarlo todo un poco mas.

Frente a la entrada, al otro lado del camino un caballo pace tranquilo espantando moscas con la cola y arrugando las crines nerviosamente. ¿Qué otra cosa podría hacer? Una cadena atada a una de sus patas delanteras por un extremo y por el otro fuertemente asida a un hierro hundido en la tierra impide que se pueda alejar del enclave que para él decidiera hoy su dueño.

Continuar leyendo «PATROL»