PESIMISMO

Mañana se cumplen los primeros quince días de confinamiento exigidos por el gobierno a través del Real decreto por el que se declaró el estado de alarma nacional para controlar la expansión del COVID-19 cuya vigencia fue ayer prolongada por otros quince días más en sesión parlamentaria aunque personalmente considero serán algunas quincenas más las que tendremos que permanecer confinados si queremos contener realmente los efectos del coronavirus.

Nietzche decía que «La decisión cristiana de ver el mundo feo y malvado, hizo al mundo feo y malvado» pero yo que me considero más realista que pesimista, veo al mundo como un conjunto heterogéneo de personas que hacen lo que pueden y muchas veces no aciertan aunque su intención sea buena.

Digo esto al mismo tiempo que empiezo a caer en el pesimismo y el pesimismo es una especie de emoción toxica por la que no me quiero dejar llevar. La biblia nos cuenta que Dios hizo al hombre a su semejanza y creer en esto equivale a dejar a Dios en muy mal lugar porque el hombre es un manojo de defectos, de los cuales uno de los más graves es el de no prevenir las catástrofes y así nos va.

Hace solo un mes nos decían que el coranovirus mataba poco y que no había que ser alarmista porque su mayor incidencia recaía sobre personas mayores de 80 años y con patologías previas y claro, con esas premisas, se permitieron manifestaciones, concentraciones, eventos deportivos y viajar a lo grande y lo peor, no se hizo acopio de material para defendernos del bicho.

A día de hoy contabilizamos más de 56.000 contagiados y más de 4000 fallecidos solo en España, mientras nos dicen que Europa aprieta los dientes y se prepara para alargar las cuarentenas “lo que sea necesario

El caso es que ante la falta de previsión surge la compra apresurada por presión y así nos tiramos al mercado de cabeza para adquirir cantidades millonarias de test con el resultado fallido de hacerlo a una empresa china que según las autoridades de aquel país carecía de licencia para hacerlo.

Hay un refrán maldito español que dice “a rio revuelto ganancia de pescadores” y como afirmación de su autenticidad, aparece el capital y el dinero anónimo a pescar en una bolsa rota para acaparar a precios módicos acciones de grandes empresas con lo que a buen seguro finalizada la crisis sanitaria y cuando nos encontremos probablemente sumidos en una crisis económica de dimensiones no previsibles, los ricos serán mucho más ricos y los pobres que hayan conseguido sobrevivir, mucho más pobres.

Por otra parte, mientras la sanidad privada recorta plantilla y cierra centros en plena pandemia, la derecha de este país defensora de la vida, que se opone frontalmente a la legalización de la eutanasia, aplica el asesinato selectivo sobre los mayores indefensos y las personas dependientes.

Espero se entienda ahora por qué me encuentro sumido en este estado pesimista. Y para terminar, comentar que ayer hice público un nuevo cuento titulado “Rufus” lo escribí hace más de diez años y no va de perros aunque al principio lo parezca, espero os guste.

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