PISOS X

Imagen de escalera

La prostitución como elemento social mal entendido.

El viernes pasado la Sexta y dentro del programa Equipo de Investigación dedicó el espacio a la prostitución ejercida dentro de pisos en las grandes capitales españolas. Al margen de las bondades de un programa que no es santo de mi devoción porque solo busca el morbo y la audiencia, y aunque no le vi entero si vi lo suficiente para afirmar que estamos en un momento propicio para abordar seriamente el tema de la legalización de la prostitución. Más que nunca pienso que es necesario no solo recaudar impuestos del negocio del sexo, que también, sino que es necesario dar cobertura social y sanitaria a unas personas que han decidido o se han visto abocadas, tanto da, a ejercer la prostitución como medio de subsistencia.

En nuestro país la prostitución es “alegal”, un término jurídico que precisa aclaración pero al margen de consideraciones, según Europapress,  hay estudios que indican que uno de cada 5 hombres, es decir, más del 20%, ha utilizados los servicios sexuales de otro miembro de su especie, hombre o mujer a cambio de dinero. Y además, en el programa emitido por la sexta quedaba claro otro considerando, el de que socialmente la prostitución no solo está bien vista sino que se considera necesaria o conveniente por distintos estadios sociales y también por las autoridades independientemente de que esto no sepan cómo manifestarlo ni de qué manera hablar de ello públicamente.

Los dueños de los inmuebles, bien asesorados a buen seguro por excelentes expertos en orillar la ley, alquilan pisos para ejercer la prostitución sin mancharse en absoluto. Trabajadores prestan la logística laboral necesaria para llevarla a buen término dotados de infraestructura suficiente, como locales, furgonetas y servicios de limpieza, todo perfectamente estructurado como si de una empresa o negocio cualquiera se tratara dentro de la ley o de las reglas de juego. ¿Qué es lo que pasa entonces? ¿Cuál es el problema para legalizar la prostitución? ¿Hipocresía, cobardía política, miedo? Lo que sea se escapa a mi entender.

Ayer la gente que hablaba, unos más involucrados que otros, daba a entender que en los pisos, la mujer estaba en mejores condiciones que en la calle o en los clubs, ya que en ellos, no dependían de proxenetas ni explotadores laborales porque ellas mismas eran autónomas y que, gracias a esas infraestructuras podían actual protegidas ¿De qué? ¿De quién? ¿Del silencio administrativo o de la persecución policial?

Desde mi punto de vista, lo que es necesario es que figuren como autónomos o como sea en la Seguridad Social, que coticen, que declaren a hacienda, se sindicalicen y puedan gozar de la sanidad necesaria para ejercer la prostitución con garantías y seguridad, además de poder cobrar una pensión adecuada llegado el momento.

TIENE OJOS CAFÉ Y UN PERRO RUBIO

JOVEN CON PERRO

Tiene ojos café que aún transmiten serenidad y equilibrio, en el suelo a su lado una especie de mochila con enseres, con su mano derecha sostiene un bocadillo del que da cuenta a ratos, quizá esperando que dure lo más posible y con la izquierda sujeta la correa que lo conecta al collar de un perro rubio y guapo que, sentado a su izquierda no parece estar encontrarse desnutrido todavía. Es moreno, no muy alto, de no mucho más de treinta años, y atractivo y se encuentra en una de las calles más comerciales del norte de España, la calle Uría de Oviedo a la espera de la limosna de los transeúntes que en agitado paso transitan gastando su dinero en los singulares y caros comercios de la zona durante una navidad más.

No parece querer transmitir pena sino demandar justicia ante la aparente indiferencia de todos. He sentido vergüenza, me avergüenzo de una sociedad que no sé en qué momento ni dónde dejó su dignidad. Un hombre joven en edad de trabajar pero sin trabajo, con derecho a disponer de una vivienda pero en la calle, y nos parece normal. Forma parte del paisaje pues a lo largo de esa calle, una calle que transito poco, y acaso lo haría menos aún a no ser porque allí es donde he de tomar el autobús que me acerca al barrio, hay otros como él, de muy diversas edades y aspectos, unos más deteriorados que otros, pero todos con el mismo objetivo: Acudir al auxilio de los que más tienen como única solución para proseguir una vida de poca dignidad en una imagen que nos retrotrae a la edad media.

Votamos a gobiernos que lejos de luchar porque las desigualdades desaparezcan, solo intentan perpetuarse en el poder y resolver su propio conflicto pasando del ajeno. A mis muchos años ya, no tengo razones para sentirme feliz, me siento más bien cansado, impotente y triste. Desde el otro día, no me saco de la cabeza la imagen del chico guapo comiendo un bocadillo y sujetando un perro rubio y guapo también, maldita sea, me estoy haciendo muy viejo.

JUAN ES UN DESCOLGADO SOCIAL

Juan Mascuñano

Vivimos inmersos en una sociedad confusa que navega entre gente con pensamiento de derechas que se apoya en convicciones subjetivas como que solo tienes derecho si trabajas, si cotizas, SI VOTAS, si apoyas lo establecido y gente de izquierdas que finge estar comprometida con los más necesitados como si éstos, los más necesitados no fuéramos nosotros mismos.

Entre tanta confusión un individuo como Juan Mascuñano, deja de ser visible tanto para unos como para otros. Tiene polio como yo, y por eso me creo con más derecho que los demás para entenderlo pero no es cierto porque en el fondo, pienso que yo lo supe hacer y él no y que por lo tanto, se merece más que yo estar donde está. Sin embargo, tengo claro que descolgarse del estado de bienestar es más fácil de lo que parece y yo estuve a punto más de una vez, y que reengancharse es casi imposible. En ese sentido siempre me he considerado como un tipo con fortuna.

Si los humanos realmente quisiéramos evitar este tipo de episodios, deberíamos trabajar por la igualdad, por disminuir las diferencias sociales, por incluir a todos, pero de herramientas como la renta básica, por ejemplo, una herramienta que ayudaría en este sentido no se puede ni hablar; por lo tanto, lo que nos queda es una ración más de hipocresía.

Juan Tiene Facebook, tiene Twitter y linkedín   y la red Wi-Fi abierta de McDonald para engancharse desde su viejo portátil, además de los conocimientos suficientes para hacerlo porque es informático, pero todo eso no le sirve para engancharse nuevamente al estado de bienestar porque nunca pasará de Sanguijuela social ya que la sociedad que estamos manteniendo entre todos no tiene previsto que lo pueda hacer.

CREER, RESPETAR. AMAR A LAS MUJERES

La manada

Decía Pepa Bueno esta mañana en “Hoy por Hoy” que esta sociedad sigue teniendo un gravísimo problema y una enorme asignatura pendiente: “Creer a las mujeres” y lo hacía al respecto de lo visto en el juicio que se está llevando a cabo contra esos canallas que se autodenominaban “la manada”, en el cual un juez no toma en consideración los mensajes intercambiados entre los componentes de esta banda de  depredadores del sexo y la infamia y si admitía, sin embargo el informe de un detective privado que estuvo siguiendo a la chica agredida los días posteriores a la violación, como si el hecho de que ella intentara alcanzar la normalidad pudiera ser utilizado en su contra en el juicio o suponer un atenuante en la pena que se imponga a los denunciados.

Yo creo, sin embargo que esto va más allá, creo que esta sociedad no respeta a las mujeres, más bien las sigue “cosificando”. El hombre es la esencia hecha a semejanza de “Dios”, ellas no pasan de ser el engendro de una de sus costillas en clara respuesta al perjuicio que nos ha causado la tradición judeocristiana.

Siempre me ha costado soportar esta situación porque no solo no alcanzo a comprender que no se respete a la mujer sino que tampoco entiendo que no se la ame como ser protector que nos dio la vida, siguiendo esa misma cultura judeocristiana y el ser que nos protege en nuestros primeros años. La mía estuvo marcada por las dificultades físicas derivadas de la polio pero a pesar de ello y gracias a las mujeres que me rodearon fue una etapa muy feliz. Nací en Cantabria en una localidad del municipio torrelaveguense  y las mujeres marcaron ese primer tiempo.

Mi abuela, de origen vasco, su padre de apellido Onandía y nacido en la provincia de Vizcaya vino a Cantabria para repoblar de pinos la costa de Suances y conseguir con ello detener el avance de las dunas que amenazaban la población y a buen seguro lo hizo bien porque aún sigue ahí presente su obra. Ella, la pequeña de la familia quedo sirviendo en casas como era costumbre en aquel tiempo pues la mujer carecía de otra salida. Esa o casarse como lo hizo con un lugareño de origen asturiano y apellido Peón que fue mi abuelo. Mi abuela era una mujer de profundas raíces cristianas, devota en la intimidad pero que nunca antepuso la obligación a la devoción y de misa a las siete de la mañana y rosario en casa a solas.

Me ilustró sobre la guerra que ella sufrió en primera persona porque su familia fue perseguida pero lo hizo desde la equidad, unos y otros –decía-, ninguno pensó en el pueblo y su sufrimiento. Y también me inculcó la cultura del esfuerzo cuando en las frías tardes de invierno desgranábamos juntos legumbres para comer y para vender, nada es gratis decía, habrás de ganarte el pan con el sudor de tu frente, siempre apoyándose en sentencias cristianas.

Luego vino mi madre, una mujer de carácter, muy dura y trabajadora que sacó adelante con muy poco dinero a una familia numerosa y que no me pasó ni una “como te caigas –decía- lo que era muy probable dadas mis dificultades físicas y las travesuras en las que siempre estaba inmerso, te doy encima” y lo hacía. Antes de curarme me partía el culo. A veces pienso que si todas las mujeres fueran como mi madre, con aquella entereza y aquella fuerza, la violencia contra la mujer sería otra cosa.

También estaba mi tía, que me cuidaba y ayudaba a aprender a leer, principalmente el catecismo porque era cristiana y me lo metía a destornillador aunque no consiguió impedir que terminara siendo ateo si bien, por ella, por su bondad y por su afecto durante el tiempo que me tocó, fui también cristiano.

Y luego una cohorte de vecinas, yo fui durante mucho tiempo su juguete, me llevaban de casa en casa, una me enseñaba a comer arroz con almejas, otra a cantar canciones, otra a jugar al parchis, todas a querer y respetar las cosas y a ellas. Empezando por Rosario, la comadrona, la encargada de curarnos a todos, y ponernos las inyecciones, o ayudar a parir. Una mujer como mi madre de armas tomar, todo un referente social, reivindicativa en el trabajo y en la vida. Las quise a todas mucho, son mi imaginario, mi referente y no las olvidé nunca ni a ellas ni sus nombres o sus motes, Nieves, Pilar, María, Maximina, Sagrario, “la pimienta”, “la bizca”, “la dolo” que no venía de Dolores sino de que siempre se estaba quejando y que también me comía a besos. Yo respeto y amo a las mujeres porque representan lo que soy o mejor dicho, soy lo que hicieron de mí. Por ello quien no respeta a una mujer es también mi enemigo y por eso pongo las fotos de estos canallas, para tenerlos presente porque tengo pocos enemigos pero estos lo son.

EN EL LUGAR DEL OTRO

Vista interior del HUCA

Madrugué un poco y el tiempo estaba frio y húmedo, como corresponde con las fechas en que nos encontramos, no me apetecía nada pero era inevitable, un control médico en el HU-CA, lo exigía. Como siempre mis elogios al que considero uno de los mejores hospitales de España, magníficas instalaciones a pesar de algunos accidentes como la caída de cristales en el pasillo de radiología o algunas goteras que se corrigieron; y digo esto con conocimiento de causa porque en el pasado me ví obligado a visitar más de un hospital, desde el Marqués de Valdecilla de Cantabria, La Clínica Quiron de Barcelona donde fui operado en tres ocasiones, El Gutman o La Paz de Madrid por mencionar algunos. Y no es únicamente que las instalaciones sean modernas es que lo son los medios, me da la impresión de que está hecho con cerebro, es luminoso y estoy encantado con el personal. Fui atendido nada más llegar y en poco tiempo todo el mecanismo se puso en marcha, espirometrías, placas, etc… con diligencia pero sin agobios con lo que a las 3 horas todo había terminado sin grandes cambios, recomendación de mantener medicación, informe, despedida de los profesionales de la salud y terminada la puesta a punto con el dictamen de encontrarme razonablemente bien dadas las circunstancias y la edad.

Salía no voy a decir feliz pero si contento y ocurrió algo al abandonar la zona médica e incorporarme al pasillo de los ascensores que llamó poderosamente mi atención. Tuve que detener la marcha de mi silla para no atropellar a una chica que se dirigía a los aseos cruzando desde la zona opuesta, iba tan preocupada que ni reparó en mí, creo que ni me vio. Era joven, entre 30 y 35 años guapa, de mediana estatura. Morena y con el pelo más bien corto, un amago de melena dejaba al descubierto la mayor parte del cuello. Vestía vaqueros azules un poco resobados y botínes de grueso tacón fabricados en serraje marrón oscuro. Un jersey de punto verde limón cumplimentaba su vestuario. Percibía que su paso era apresurado y preocupado pero cuando me fijé un poco más pude ver en su cara esa tristeza que te deja un vacío que parece ya imposible de llenar. Un manantial de lágrimas recorría su rostro y me di cuenta entonces que le apremiaba entrar en el aseo para ocultar al mundo su dolor, un dolor que prefería sufrir en soledad.

Un buen número de científicos opinan que la diferencia más significativa entre el hombre y el resto de los animales radica en la posibilidad del este de ponerse en el lugar del otro y sufrir con su dolor o gozar con su alegría. A mí me ocurrió ayer que, a pesar de abandonar el hospital alegre, la visión de aquella mujer tornó mi contento en tristeza, una tristeza que me acompañó el resto del día porque no pude evitar ponerme en su lugar, a lo mejor lloraba por una riña telefónica con su pareja o por tener que tomar una decisión delicada pero acaso, dado el lugar donde nos encontrábamos, había recibido una mala noticia.

AMERICAN GODS

Actores American Gods

Se trata de una serie de televisión visible a través de Prime Vídeo, estrenada en la primavera de este año y creada por Bryan Fuller y Michael Green a partir de la adaptación de la novela de fantasía del mismo título de Neil Gaiman, conocido escritor inglés de comic y libros de fantasía.

¿Quería verla? No. Entré a husmear porque un amigo me la recomendó y la verdad, después de leer la sinopsis de Prime Vídeo: (Shadow Moon es excarcelado, se topa con el misterioso señor Wednesday y se gesta una tormenta. Sin rumbo tras la reciente muerte de su mujer, Shadow es contratado como guardaespaldas del señor Wednesday. Se ve en un mundo oculto donde la magia es real, los Antiguos Dioses temen el poder creciente de los Nuevos Dioses y donde el señor Wednesday crea un ejército para recuperar la gloria perdida.), aún tenía menos ganas de seguir haciéndolo pero ví el primero de los capítulos “La Plantación e Huesos”.

Personales de American Gods

Terminé ese capítulo y creí que no seguiría aunque estaba intrigado. El primero fue brutal, una puesta en escena de violencia, con imágenes súper impactantes que, seguramente para aquellos que hayan leído la novela de Gaiman les será más sencillo pero yo no lo había hecho, así que me dediqué a buscar por internet y encontré un par de artículos que recomiendo leer antes de afrontar la serie si como yo no leyeron la novela. Uno de ellos se titula: “Así me enamoré en seis horas de una serie espectacular (y marciana)”; y el otro se titula: “Quien es quien en American Gods”.

El caso que vi el segundo y el tercero y así sucesivamente hasta el final ( la primera temporada se compone de 8 episodios.

¿Me interesaba la historia? No.

Entonces ¿Por qué la seguía viendo?

Buena pregunta pero no tengo la respuesta solo puedo decir que lo hice y que lo mismo le puede ocurrir a usted o no. La vi entera y no puedo explicar por qué cada día tomaba la decisión de seguir haciéndolo por ser difícil no caer en el Spoiler y a mí no me gusta hacerlo, si bien, también podría añadir que aun contando la trama detalladamente, no se entendería la serie, pues la hay que interpretar y tiene tantas interpretaciones como dioses, creencias o referencias tengamos cada uno de nosotros, incluso si no tenemos ninguna como yo que soy y voy a seguir siendo ateo porque para nada ha cambiado mi forma de pensar al respecto. El personaje co-protagonista “Sombra Moon” también es ateo y acaso por eso fue elegido para contar la historia

Debo decir también, que está hecha para el ciudadano de Norteamérica y que, a grandes rasgos, viene a contar que cada uno de los ciudadanos que han ido llegando a aquella tierra en las distintas épocas, oleadas y circunstancias y que a la postre conforman lo que es hoy el país, lo hicieron con el bagaje de sus creencias, sus tradiciones y sus referentes, en definitiva con sus deidades.

A través del relato de la historia se escenifica que los dioses antiguos enfadados con la marcha del mundo y con los dioses de la tecnología actual, quieren unirse para confrontar y luchar. Si el tema de las creencias le interesan más que a mí disfrutará más que yo y por si no le interesa voy a dar algunas razones para ver la serie que de todo punto recomiendo:

  • Un muy buen casting
  • Excelente trabajo de los actores
  • Buena fotografía.
  • Y, también un sonido también excelente
  • En cuanto a los efectos, me gustan aunque lamento no tener conocimientos suficientes de cine como para opinar sobre ello.

En Fimaffinity cuenta con una calificacion de 7,1

Si después de lo dicho, decide verla recomiendo hacerlo desde el primero al último capítulo pues aunque los dos últimos son necesarios para identificanse con todo lo que sus creadores pretenden contar, los anteriores son necesarios para entender “el todo”.

Reproduzco un brevísimo diálogo pero  significativo que se dá en el último capítulo de la serie entre la pareja de sombra anciana y el “leprechaun” (el duende irlandés:

Es usted Essie MacGowan?

¿Nos conocemos?

Se podría decir que me conoce

Ah, eres irlandés

Lo soy, soy un hombre de la colina, o más bien lo era. Pero ahora estoy aquí, en este nuevo mundo en el que nadie pone cerveza, ni leche para un tío honrado como yo, o una hogaza de pan cuando llega la cosecha.

Si eres quien creo que eres, no tengo nada contra ti.

Ni yo contra usted aunque fue la que me trajo aquí, usted y otros como usted. A esta tierra sin tiempo para la magia, ni espacio para las hadas y demás seres similares.

Solo añadir que espero poder ver pronto la segunda temporada de la que ya se está hablando.

 

QUE DIOS NOS PERDONE

Protas, direccion y guion

He vuelto a ver “Qué Dios nos perdone” una film español de cine negro. La primera vez lo hice al poco de la gala de los Goya donde obtuvo varias nominaciones y el “Goya” a Roberto Álamo como mejor actor principal. Ahora lo hice porque se proyectó con motivo de una sesión de una tertulia de novela negra de mi barrio en la que participo.

Rodrigo Sorogoyen ha dirigido este proyecto a partir de un excelente guión firmado por él mismo e Isabel Peña. Desde mi punto de vista cabe destacar eso precisamente un buen guión y un muy buen trabajo de dirección en todos los órdenes, un buen casting y un buen trabajo de los actores y no solo los protagonistas porque la interpretación de los actores de reparto es igualmente bueno. La elección de los espacios es igualmente bueno. El centro de Madrid encaja con el desarrollo de la trama.

La historia es dura y un tanto enrevesada y conseguir mantener la atención del espectador de principio al fin, nunca es fácil pero lo consiguen. Creo que los creadores de este proyecto son grandes lectores de novela negra, por sus guiños y referencias dramáticas y también por el manejo de muchos tópicos policiales en la esfera de la novela y cine negro internacional, en definitiva estamos en mi opinión ante una excelente película de todo punto recomendable, en especial para todos esos detractores del cine español.

Año: 2016
Duración: 125 minutos
Dirección: Rodrigo Sorogoyen
Calificación en Filmaffinity: 7,2

GRACIAS CORAZÓN

Pilar Gomez

Mi existencia no ha sido fácil, más bien una contínua carrera de obstáculos, primero por la supervivencia, luego por lograr un final de mis días más cómodo, ahora por permanecer vivo y siempre en lucha por mis derechos y los del colectivo de personas con diversidad funcional permanentemente discriminado por una sociedad excluyente que respeta poco a las minorías.

Las cosas buenas que me ocurrieron se pueden contar con los dedos de las manos. Haberte conocido, y que decidieras continuar caminando a mi lado fue lo mejor.

Gracias cariño por estos 25 años que mañana se cumplen de respeto, armonía y amor compartido. Te quiero.

REDENCIÓN

Carátula de la película

Yo diría que además de convencional, la película REDENCIÓN (Southpaw) resulta un poco aburrida por previsible. Por razones que no vienen al caso comentar, he visto mucho boxeo y si de mí dependiera esta disciplina no se debería considerar un deporte, sobre todo, lo profesional. Además refleja un mundo de violencia que está alejado de los modelos que precisamos, siempre a mi juicio, de organización social.

Pero la película habla de algo más, habla de la gloria mal entendida y de la caída. En nuestra sociedad valoramos que la gente que cae se levante, se reponga y siga pero no creo que sea para hacer lo mismo, incluso hacer aquello que provocó la caída. La caída en desgracia del boxeador que lo ha tenido todo lo produce la violencia, precisamente aquello que lo elevó a la gloria. Creo que una parte que está bastante bien en la película es el modo en que se escenifica lo que se encuentra fuera de foco en el espectáculo boxístico, la vida al margen de la gloria.

El protagonista: Jake Gyllenhaal, creo hace un buen trabajo.

 

EL JARRON CHINO

Jarron chino

Se cuenta que Shang Tang, primer rey de la dinastía Shang que abarcaba el valle del Rio Amarillo allá por el año 1700 antes de nuestra era, se enamoró de una de sus súbditas, quedó prendado de su sonrisa y la hizo su esposa.

Como celebración nupcial decidieron recorrer todos los lugares de su reino por más recónditos que estos fueran y así llegaron a la ciudad de Yin, que a la postre fue elegida capital de su reinado, un reinado que se prolongó durante 29 años.

En la ciudad, su esposa quiso visitar la tienda de un artesano reconocido por las preciosas cerámicas que de sus manos salían, originales y únicas por su belleza y acabado pero sobre todo por sus jarrones mágicos cuya fama había traspasado los confines de la ciudad.

La tienda era muy sencilla y desde el primer momento supo que no le iba a ser fácil elegir entre los cientos de piezas que descansaban por doquier en estantes, sobre mesas y también extendidas por el suelo conformando un paisaje mágico de indescriptible hermosura.

En el fondo del local sobre una alfombra sencilla pero increíblemente bella, un hombrecillo pequeño y en silencio, seguía con su mirada a la hermosa dama que recién había traspasado el umbral de la puerta de su establecimiento y observaba su entorno con cierta perplejidad.

¿Qué desea de este humilde artesano tan prestigiosa dama?

¿A qué debo el honor de su visita?

Ha llegado a mis oídos que algunos de tus jarrones encierran la magia que gobierna sobre todas las cosas de la tierra.

Solo sobre algunas mi señora ¿qué le atormenta o le inquieta?

Mi esposo se enamoró de mi sonrisa y temo que si un día ésta se borra de mi boca, también se borre su amor por mí. Quisiera adquirir un jarrón que contuviera en su interior la esencia de toda esa magia.

Creo que tengo lo que  buscas –le respondió- y de forma apresurada se acercó  a una de las estanterías que flanqueaban la estancia para recoger un jarrón verde de base cuadrada con cuatro asas en forma de cabeza de carnero.

Este mi señora te ayudará a conservar la magia que necesitas, eso sí, siempre que lo mantenga intacto, pues ha de tener en cuenta que es único  y por lo tanto irremplazable.

Con fe plena en sus palabras se hizo cargo del jarrón asiéndolo con firmeza y a la vez con delicadeza y apresurándose a salir de la tienda con él entre sus brazos no sin antes desear lo mejor para el humilde artesano.

Al acceder a la carroza nupcial cedió a la doncella de su confianzaconfianza el jarrón recomendando su cuidado.

Has de asegurarte -le dijo- que nada le suceda hasta llegar a palacio donde lo dejarás en la pieza principal de nuestra morada y velarás por su cuidado y conservación porque de él depende mi felicidad y la de mi esposo y por lo tanto, el futuro del país sobre el que reina.

Llegaron a palacio y depositaron el jarrón en un lugar destacado de la estancia principal, el lugar donde el rey recibía a las visitas oficiales.

La estabilidad caracterizó los siguientes años solo interrumpida por algunos de sequía que el rey feliz compensó acuñando monedas de oro que repartió entre sus súbditos para paliar las consecuencias.

Se sucedieron por lo tanto, años de bonanza durante los que engendraron a Wàibǐng  y Zhòngrén que les sucedieron en el trono pero un día algo turbó la etapa estable y feliz que protagonizaban. Cuando uno de los sirvientes encargado de los cuidados del jarrón procedía a su limpieza se le escurrió de las manos, cayó y partió en tres pedazos.

Al ponerlo en conocimiento de la reina, ésta rompe en llanto temiendo las consecuencias que el accidente pueda acarrear y cae en una profunda depresión apoderándose de ella la tristeza. Aunque el rey intentó consolarla prometiendo acudir de nuevo al artesano para que les proveyera de otro igual, ella, recordándole que el jarrón era único e irremplazable y con la sonrisa borrada de su rostro, se retiró a su habitación negándose a salir de ella.

El rey ordenó se trajera a palacio al artesano pero le fue comunicada su muerte y entonces hizo que se recopilaran cuidadosamente los trozos y se llevaran a los mejores artesanos para que los unieran y disimularan con delicadeza sus uniones.

Al cabo de unos días el jarrón volvió a su lugar y el rey pudo comprobar el excelente trabajo realizado por los artesanos. Y observando detenidamente el esplendor del jarrón y que las uniones estaban perfectamente disimuladas trajo a su esposa ante él esperando que todo volviera a la normalidad, sin embargo la tristeza seguía apoderándose de su rostro y su sonrisa borrada de él para siempre.

El rey, intrigado, le pregunta ¿Por qué no sonríes esposa? Tu jarrón está intacto nada dice que haya padecido accidente alguno. Muchos artesanos se ocuparon de unir los trozos sólidamente y reemplazar las lacas por otras iguales a las utilizadas por el artesano que lo creó.

¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué la sonrisa no vuelve a tu rostro?

Es verdad esposo, agradezco tus esfuerzos por conseguir que el jarrón recuperara toda su belleza, reemplazadas las lacas parece más bello aún, lo que dice mucho de la profesionalidad de los artesanos en cargados del trabajo pero lo que sucede es sencillo.

Puede que la restauración sea excelente, puede incluso que el artesano que lo creó si viviera aún lo reconociera como uno de los suyos pero a pesar de todo puedes tener por seguro que ahora carece de la magia que impedía se borrara la sonrisa de mi rostro.

 

Posdata: No hagas nada de lo que te puedas arrepentir, no rompas nunca la magia que te une a los otros en tu camino. Mantén la esencia de las cosas inalterable.