EL ESCRITOR

Imagen del director y el actor

EL ESCRITOR

Me siento francamente mal con lo que voy a decir porque con ello va el reconocimiento  de mi ignorancia cinematográfica al opinar de modo negativo sobre “El Escritor” una película bien considerada y reconocida internacionalmente y también en España. En Filmaffinity  cuenta con una puntuación de 6,8 sobre poco más de 39.000 votos y su sinopsis dice: “Un escritor (McGregor) acepta a regañadientes el encargo de terminar las memorias del primer ministro británico Lang (Pierce Brosnan), tras la muerte de la persona que lo estaba haciendo. Para ello, se instala en una isla de la costa este de Estados Unidos. Al día siguiente de su llegada, un ex-ministro acusa a Lang de autorizar la captura ilegal de presuntos terroristas y su entrega a la CIA, hechos que constituirían un crimen de guerra. El escándalo atrae a periodistas y manifestantes a la mansión donde se alojan Lang, su mujer (Olivia Williams) y su ayudante personal (Kim Cattrall).”

Además, la película fue proyectada por los miembros de la tertulia de novela negra a la que pertenezco y a cuya proyección no pude asistir y consultados individualmente dijeron que les había gustado así es que decidí verla solo y mis conclusiones son que al margen de la dirección tras la que se puede intuir la maestría de Polanski, puedo asegurar que lo único que me gustó fue la casa de la isla en la que residía el político y los muebles, desde el escritorio de E. Grey sobre el que repasaba el manuscrito, las butacas modelo Barcelona, que llenaban los distintos rincones, el dormitorio italiano de inspiración nórdica en el que se echó el único pero no por eso innecesario polvo del film, o los magníficos sofás de Bernini en los que reposaban sus posaderas los actores, etc…, y estas cosas seguramente solo me llaman la atención por mi antigua formación profesional dentro del mundo del diseño que de no ser así, ni eso.

Por lo demás no me gustó, ni el final, con lloriqueo de la rubia maciza colaboradora cuyo papel es ambiguo, ni el atropello. Como no leí el libro en el que se inspiró la película, tampoco puedo argumentar demasiado respecto al tratamiento que se ha hecho del mismo por parte del guionista, pero sinceramente no me aporta nada. Como decía Orson Welles en Ciudadano Kane, el mundo no está dirigido por un puñado de malos, enfocados o no en la Cia o en cualquiera otra organización de tres al cuarto sino por un conglomerado de lobbies, grupos de poder interrelacionados económicamente, intereses supranacionales y profesionales del control económico y humano que nos superan en su totalidad y a cuyo servicio, sin duda, están organizaciones como la Cia y otras pero y qué. Según Boyero, no sobra ni falta nada pero la pregunta es ¿qué aporta la película?

Decir que el personaje tiene similitudes con Blair me parece también excesivo. No creo que para nada que  pudiera pertenecer a la Cía, y mucho menos su católica y mojigata esposa, en realidad, siempre me pareció un tipo más o menos imbécil como Aznar, que se apuntó al oportunismo del momento.

TRAILER OFICIAL:

DISTOPÍAS

Vista interior de una carpa en l Semana Negra

La mayor parte de las distopías describen sociedades que son consecuencia de tendencias sociales actuales y que llevan a situaciones totalmente indeseables”, eso dice la Wikipedia , sobre lo que se considera la antítesis de la utopía aunque no tanto porque si bien la primera es sumamente pesimista y dibuja un terrible futuro o incluso la falta de futuro como proyección de lo mal que hacemos las cosas en el presente; la utopía dibuja un futuro hermoso pero igualmente inalcanzable debido a que la marcha del presente predice que no lo lograremos y por eso a algunos, cuando hablamos de cambiar las cosas para lograr un futuro mejor, se nos suele denominar utópicos.

El caso que en una mesa redonda promovida por los organizadores de la SEMANA NEGRA en Gijón se discutió sobre este tema y como no había micrófono para el público, aunque nos ofrecieron la posibilidad de intervenir, no me pareció oportuno hacerlo. El caso que Emilio Bueso, uno de los intervinientes y escritor que acudió al certamen entre otras cosas para presentar su libro “Extraños eones”,  que reconoció practicar una literatura distópica y se lamentaba de que, con la que está cayendo, con la situación que vivimos, unos jóvenes carentes de futuro, lejos de quemar la calle, permanecían pasivos y conformistas.

Mientras él decía esto yo pensaba en mi juventud. Nací en una sociedad donde no se podía hablar de política ni salir a la calle a protestar sopena de terminar con tus huesos entre rejas. Cuando era adolescente, no pensaba llegar vivo al 2000 y ya estoy en el 2014, y mucho menos lograr formar una familia o trabajar. Me movía en silla de ruedas, mi familia no tenía un duro y acudía a una escuela nacional. En resumen ni siquiera pensaba que tuviera un futuro, con soportar el presente tenía suficiente. Sin embargo, hoy, cuarenta años más tarde, puedo contar que logré estudiar y trabajar, cotizar 38 años a la seguridad social, tener pareja y familia propia, luchar contra el dictador, jubilarme y hasta escribir en este blog, en el que no debo parecer muy pesimista, aunque me considere como tal, ya que algunos me suelen tachar de utópico.

No puedo por lo tanto hacer una afirmación como la de Bueso, porque realmente pienso, no solo que los jóvenes están mejor y más preparados que aquellos de mi generación, sino que tienen un futuro por el que luchar mientras nosotros simplemente no sentíamos tenerlo y además tienen armas, la información, la Internet, la cultura, la globalización, etc…, cosas que pueden resultar muy ingratas pero muy útiles como armas para la lucha, si no lo hacen será por algo.

CRÍMENES

FERDINAND VON CSHIRACH

Leí algunas entrevistas que le hicieron en la prensa nacional “El, Pais”, “El Mundo” y otros…, con motivo de la presentación en España de su libro ”Crímenes” y me gustaron sus puntualizaciones respecto al modo que tenemos de actuar los humanos en determinadas circunstancias. De pronto –afirmaba- personas “normales” como cualquiera de nosotros actúan de un modo diferente pasando a protagonizar imprevisibles episodios violentos.

FERDINAND VON CSHIRACH es un abogado criminalista que carga con el pasado de un abuelo líder de las juventudes hitlerianas y que habla de ello con una normalidad que también me interesó y que, desde la experiencia de sus años como jurista parió esta novela o mejor decir este conjunto de historias supuestamente reales.

El caso que me acerqué a comprarlo con el serio propósito de leerlo. Seguramente debido a las expectativas que había depositado en el encuentro con la lectura, no resultó del agrado esperado. Ni me atrevo a calificarlo de novela negra ni me parece que sea tan realista. Creo que el autor novela constantemente, intentando crear un cierto morbo que provoque conversación y por lo tanto venta lo que acaso esté consiguiendo.

Fähner, la primera de las historias relata un crimen que engancha y acaso por ello la haya colocado al principio del libro, sin embargo, a partir de ahí, a mi entender, el interés baja constantemente. Desde la historia de chica buena que se prostituye para salvar al novio “cabeza loca” para terminar muriendo a sus manos, o la del empleado del museo que se carga la figura que custodia, pasando por el sicario silencioso cuyos gastos de defensa paga una misteriosa ficha secreta relacionada con la mafia japonesa y que con dos golpes pone adormir eternamente a dos ultras-nazis cargados de  cuchillos y bates de béisbol al más puro estilo norteamericano de no conseguir en el empeño arrugarse el traje; hasta terminar con la inverosímil historia del etíope que más bien parece sacada del relato promocional de una ONG y en la que el protagonista pasa de ser un tipo que atraca a una pobre víctima de su propio destino hasta que su “compañero de celda” –otro desatino- llama al prestigioso penalista que escribe la historia para que lo defienda haciéndose cargo de las costas y que, como colofón, termina redondeando la historia dulcemente como en los cuentos de hadas con la sola falta del “colorín colorado, este cuento se ha acabado”.

No obstante, de esta última historia reproduzco un pequeño párrafo que habla del funcionamiento de la justicia y que considero útil para la conversación y el debate:

…A diferencia de lo que ocurre en EEUU o Inglaterra, en Alemania la fiscalía no es una de las partes en liza, sino que obra con neutralidad. Es objetiva, investiga también las circunstancias eximentes, y por eso nunca gana ni pierde: La fiscalía no tiene más pasiones que la ley. Sirve exclusivamente al derecho y la justicia, al menos en teoría. Y en general es así mientras se instruyen las diligencias preliminares. Después, en el acaloramiento del juicio oral, es frecuente que cambien las circunstancias y que la objetividad empiece a resentirse. Es humana porque un buen fiscal nunca deja de fiscalizar, y es harto difícil fiscalizar al tiempo que se guarda neutralidad. Puede que se trate de una tara en el tejido de nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal, puede que la ley exija, simplemente demasiado…

  • Datos del libro:
  • Nº páginas 192Tapa blanca
  • Ed. Salamanca
  • ISBN: 9788498383898

¿ACASO NO MATAN A LOS CABALLOS?

Crátula de Danzad, danzad, malditos

Carátula libro ¿Acaso no matan a los caballos?Hace tiempo, no podría precisar cuánto aunque se realizó en 1969 con lo que probablemente  fue en los primeros años de la década de los 70, acudí a la exhibición de una película que venía avalada por un Oscar y varias nominaciones. Se trata de “Danzad, danzad, malditos” de Sydney Pollack, para algunos obra maestra pero que me dejó indiferente. Me pareció un poco exagerada por momentos, un relato de buenos y malos al estilo del cine clásico estadounidense y en general un tanto efectista.

Entonces y mucho tiempo después también, los guionistas y el escritor de la novela en la que estos se basaron para escribirlo me eran totalmente indiferentes hasta que recientemente, participando en la tertulia de novela negra de la biblioteca de mi barrio llegó a mis manos la novela negra que aquí comento y que da título a esta entrada.

¿Acaso no matan a los caballos? Es el título de una novela corta de HORACE McCOY en la cual, como anteriormente adelantaba, se basaron los guionistas de la película referida de Pollack. Y, al contrario de lo que me ocurrió viendo la cinta, la novela me ha parecido excelente, cuenta una historia descarnada y dura, con pocos personajes, en la que no encontraremos bandos de malos y buenos, todos son perdedores en el marco de una situación de depresión económica que si no justifica, al menos explica la acción.

La recomiendo, se lee en un par de horas y al contrario de lo que me ocurrió en la película, ni me ha dejado mal cuerpo ni mal sabor de boca y además, he disfrutado con la prosa de un excelente escritor al que a partir de ahora seguiré leyendo.

SUKKWAN ISLAND

Portada del libro SUKKWAN ISLAND

Algunas críticas la han calificado como brutal e inhóspita  pero a mí no me lo parece. No es una novela extensa y su prosa magistral se digiere con facilidad. Una vez que comienzas no encuentras el momento de hacer un alto y por ello la leí en dos tardes.

Relata una tragedia, una indigerible y durísima historia cuyo desarrollo transcurre en una tierra dura que su autor DAVID VANN debe conocer sobradamente por haber nacido allí. La narración es descarnada, desnuda como solo algunos escritores, los menos, logran contar las historias.

De uno u otro modo, todos los dramas impresionan pero en la novela que comento, la acción discurre y se digiere con una cierta normalidad, es así, así somos y así se lo cuento pero, además, también denuncia una realidad que no por conocida resulta menos dolorosa. Todos podemos, no solo ser, sino ejercer como padres sin que antes nos hayamos visto obligados a superar un examen para verificar si reunimos las condiciones idóneas para serlo, empero, el transcurrir de las acciones de un padre inmaduro, cobarde o psicológicamente tocado, pueden destrozar la vida de un hijo que viene al mundo indefenso y a merced de los avatares que le depare el destino y de eso va esta novela cuya lectura recomiendo porque no dejará indiferente a nadie.

Jorge de Barnola dice : “es una novela portentosa, que nos golpea en el estómago y nos deja arrodillados en el suelo” pero yo creo que donde nos golpea es en el corazón y nos obliga a mirar para dentro de nosotros mismos y eso, desde mi punto de vista, es lo más positivo de este libro.