RUN

De siete episodios de 30 minutos cada uno, tres horas y media de filmación total, se compone esta deliciosa miniserie dirigida por Vicky Jones siguiendo su propio guion. Vicky Jones firmó igualmente el guion de la serie Killing Eve, cuya tercera temporada también ha llegado ahora a HBO.

La miniserie está producida por Phoebe Waller-Bridge, actriz, directora y guionista de «Fleabag» serie en la que tuve la oportunidad de enamorarme de esta enorme mujer a la que ya venía siguiendo y que en RUN se ha reservado un cameo a lo Hitchcock con un pequeñísimo papel a través el cual se puede apreciar, no obstante, su ingenio y sentido del humor.

Sobre RUN (corre) no se me ocurre nada que añadir salvo recomendarla porque es deliciosa y porque nada se puede comentar sin caer en spoiler. He leído cosas por ahí que la clasifican como comedia romántica, thriller romántico, pero RUN es inclasificable. Si me viera obligado a hacerlo diría que efectivamente es un thriller porque no falta, delito, intriga, pesquisa, juego moral, intencionalidad y policía, si bien una policía muy especial. Y les aseguro que la SINOPSIS no dice nada porque habla de una mujer que intenta alejarse de una vida monótona y reducirlo a eso es no decir nada ni hacer justicia a lo que el espectador puede disfrutar con esta pareja. Solo me cabe añadir que se trata de la mejor serie del momento y que lo será por mucho tiempo porque difícilmente aparecerá este año algo tan ingenioso, atrayente y divertido como Run

La actriz protagonista Merrit Wever había pasado desapercibida para mí, pero a partir de ahora ha ganado todo mi reconocimiento por su excelente trabajo. Mantiene además una buena química con su coprotagonista Domhnall Gleeson con el que suma en todo momento para llenar la escena de movimiento, gesticulación y diálogos ágiles y conseguir crear una historia difícil de olvidar. Todos los episodios están ya disponibles en HBO

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Fundamentalismo de la moderación

En «Los pobres«, uno de los «Articuentos escogidos«, nos dice el autor con su acostumbrado ingenio que el 80 por ciento de la población mundial está constituida por pobres que no vemos, aunque ellos viven con la boca abierta, como bacterias, esperando que les caiga algo de nuestros cubos de basura, y cada vez que realizamos un gesto cotidiano, como el de firmar un tratado de libre comercio o solicitar un préstamo a bajo interés, miles de ellos perecen ahogados en la tinta de la pluma. A veces, desde los pelos de una alfombra fabricada en la India o desde el corazón de la selva Lacandona, nos llega un alarido que el fundamentalismo de la moderación no nos deja escuchar.

Y quería destacar ese fundamentalismo de la moderación, porque en uso de él, se suele ensalzar vehementemente las donaciones de los grandes magnates sin señalar las fuentes de sus fortunas o la mecánica de sus impuestos y en esa especie de metamorfosis que vive el periodismo, navegando desde la objetividad hacia lo socialmente correcto, hay todo un mundo en el que no encuentro sosiego.

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EL PERIODISMO NECESITA LECTORES

Eso dice una página de El Pais intentando vender su versión digital y creo que se trata de una frase inconclusa pues debería añadir «que paguen», lectores que paguen para estar informados y esta es una frase que tiene inversa: Los lectores necesitamos un periodismo, honesto, diligente y comprometido que nos mueva a aflojar la cartera generosamente, porque de otro modo, preferimos lo gratis aunque nos arriesguemos a unas redes nada heterodoxas.

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SÍNDROME DE LA CABAÑA

Casi una semana antes de que se declarase el estado de excepción que dio lugar a nuestro confinamiento, ya había decidido quedarme en casa. Desde entonces creo que he salido en tres o cuatro ocasiones y siempre a la farmacia, ni siquiera el pan fui a comprar como habitualmente hacía. Observo que la gente está ansiosa, algunos han necesitado atención psicológica, otros coleccionan sanciones de las autoridades y cuando ha comenzado la desescalada algunos huían de casa a saltos como lo hacen las vacas cuando llevan un par de días encerradas a oscuras en las cuadras.

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POLARIZACIÓN Y DOLOR

Declarada la pandemia y coincidiendo con la puesta en vigor del estado de emergencia, hubo quien apoyándose más en sus buenos deseos que en su intelecto, auguraban un futuro mejor, consideraban que el caos creado por el contagio del virus conseguiría que las distintas fuerzas políticas dejaran a un lado sus discrepancias ideológicas y deseos de poder e impulsaran acuerdos duraderos que a la postre serían beneficiosos para el pueblo como la consolidación de la sanidad y los servicios públicos o la implantación de una renta universal vitalicia.

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LA UNIDAD

El gallego Dani de la Torre ya demostró en El desconocido y en La sombra de la ley, que sabe hacer cine y mantener en vilo al espectador con trepidantes escenas y tramas que enganchan. Con esta nueva miniserie de aproximadamente 6 capítulos de 50 minutos cada uno que ya está visible en Movistar+ demuestra también que está perfectamente capacitado para el thriller de acción al más puro estilo americano con un toque de fuertes implicaciones emocionales.

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DISTOPIA

Ir al quiosco supone asumir un riesgo, pero sobre todo sufrir las molestias del barbijo, los guantes, el lavado de manos y el miedo subyacente y entonces te preguntas para que diantres quieres el periódico si tienes internet y una herramienta como Twitter acomodada ya a tus sesgos.

Aldo Bartra, divulgador científico peruano que actualmente reside en Nueva Zelanda trabajando para una multinacional que edita de El Robot de Platon, afirma que solo se trata de una pandemia que nos ha cogido desprevenidos pero aun así con la suerte de poder contar con medios tecnológicos muy desarrollados como la World Wide Web que nos ha proporcionado divertimento, información y educación haciendo liviano el confinamiento. Sin embargo, en el futuro sufriremos otros reveses que pondrán mucho más a prueba nuestros límites, como por ejemplo la caída total o en parte de la Internet, que actualmente se sostiene con cientos de satélites.

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